Tengo la novia perfecta. Es complaciente, tranquila, no hace reproches ni quejas y siempre está dispuesta a tener sexo. La tengo en mi casa desde hace dos semanas y desde que llegó soy muy feliz con ella. Cuando regreso del trabajo está ella esperándome en cama con su eterna sonrisa. Yo la miro, ahí, tan paciente y tranquila, y no puedo aguantarme las ganas de follarla. A veces solo quiero echarle un polvo rápido y ella me recibe sin esperar nada más a cambio. No tengo que esforzarme porque ella tenga un orgasmo, ni desperdiciar tiempo en preludios, ni comerme la cabeza para decirle cosas bonitas, ni llevarle regalos. Con ella voy siempre al grano y lo mejor es que ella lo acepta así. Por las noches, a veces me despierto y al saberla a mi lado me consuela. Solo tengo que montarme encima de ella, magrearla un poco y listo; la penetro, le doy unos cuantos pollazos y me corro. Luego me doy la vuelta y sigo durmiendo; ahora más relajado. Por las mañanas, me despierto y lo primero que veo es la hermosa sonrisa que tiene dibujada en su cara. Me monto encima de ella y meto mi polla en su chocho. Echarle un polvo por las mañanas es la mejor manera de empezar mi día. Luego me voy al baño, me ducho, me arreglo para ir al trabajo y la dejo allí acostadita; hasta que regrese de nuevo a casa. Desde que compré mi muñeca hinchable, mi vida sexual ha cambiado. Ahora follo todos los días. Ella es mi mejor compañera sexual.
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