Experiencia en los Agujeros de Gloria |
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| lunes, 03 de septiembre de 2007 | |
Mi primera experiencia en los "agujeros de gloria" fue alucinante, terminé saboreando tanta leche que no podia parar de mamar pingas.
![]() Ya estaba decidiendo irme, porque aunque la vista era buena, no me estaba divirtiendo mucho. Estaba lejos de casa, así que decidí pasar por los servicios antes de salir. Al poner un pie adentro vi que además de los “agujeros de gloria” que caracterizaban los servicios de esa discoteca había una pequeña cabina en el medio en la que no había más que agujeros en las paredes. No recuerdo en qué momento tome la decisión (si es que realmente lo hice), pero entré sin más. Recuerdo que lo primero que hice fue contar los agujeros en las paredes: 2, 4, 6, 8! Enseguida comenzaron a aparecer pollas por los cuatro costados. Pollas grandes, medianas, gordas, de color, a todas las saboreaba, las ponía en mi boca, las pajeaba, sin saber quién estaba detrás, y ellos sin saber quién era yo. La experiencia era alucinante, todavía no entiendo como es que nunca lo había hecho antes. Algunos se corrían y le iban dejando sitio al siguiente, otros se quedaban ahí un rato largo simplemente disfrutando de mis mamadas. Yo no me cansaba, y por el contrario tenia la polla muy grande y me la pajeaba mientras no paraba de chupar una y otra pinga caliente. De vez en cuando podía escuchar algunos gemidos de placer, entonces me quedaba un poco más con ese, porque sabía que no tardaría en correrse, y regalarme toda su leche tibia y espesa. Uno de los que estaba por correrse quitó la polla, cosa que me extrañó, pero luego lo vi entrar en el cuarto y se dispuso a mamar conmigo. Cuando pude verlo bien, era el moreno que había estado mirando mientras estaba sentado en la barra. Tenia la polla muy grande y dura se acercó a mí y la apoyó sobre mi ano mientras yo estaba agachado con otra verga en la boca. No llegó a terminar de enterrarla en mi culo, que ya se había corrido sobre mi ano, dejando una cantidad inmensa de leche sobre mí. Luego se dispuso a mamar mi polla, mientras yo hacia lo mismo con las pingas que se disponían en los agujeros. Estaba totalmente extasiado, no podía creer que lo estaba pasando tan bien. Me sentía como una perra en celo, con todas esas pollas erectas sólo para mi; y mi compañero mamándomela, hasta que no pude contener más y eyaculé su cara en el más intenso de los orgasmos. Me limpié la leche que tenía en mi cara, que era como un muestrario de por lo menos 10 eyaculaciones diferentes; me vestí y me fui satisfecho a mi casa, dejando en mi lugar al moreno que continuó con la tarea de mamar las pollas de los agujeros. Seguí yendo a este lugar varias veces por semana a desahogar mis necesidades de sexo, y puedo asegurar que cada vez fue una experiencia diferente a la anterior; pero eso ya voy a contarles la próxima vez. Para descargar películas de sexo gay extremo, haz click aquí.
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Comentarios de otros visitantes
los glory holes nunca pasaran de moda... te dan todo: sexo morbo anonimato...
05.09.2007 - 13:35h - Dice que se llama highlander - #1
si eres d bcn y muy discreto,,,bcn207-raul@hot
16.09.2007 - 23:04h - Dice que se llama - #2
alguien que quiera sexo y refregones si preguntas..?
18.09.2007 - 12:38h - Dice que se llama lonely - #3
he dejado mi contacto el el foro... kiero quedar con chicos
04.10.2007 - 10:52h - Dice que se llama matias - #4
hola me gustaria saber donde esta los agujeros de gloria
06.10.2007 - 22:13h - Dice que se llama carlos - #5
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Aunque puedo parecer hasta pasado de moda, siempre sentí curiosidad por conocer qué llevaba a la gente a acudir a los “agujeros de gloria”. Cuando las experiencias estaban en boca de todos, y en las reuniones no se hacia más que hablar de estos dichosos agujeros, yo vivía una plena (y lastimosamente duradera) relación, así es que no me llamaba en absoluto la atención. Pero sin siquiera saber cómo, un fin de semana me vi gozando en uno de ellos. 
Uno de los que estaba por correrse quitó la polla, cosa que me extrañó, pero luego lo vi entrar en el cuarto y se dispuso a mamar conmigo. Cuando pude verlo bien, era el moreno que había estado mirando mientras estaba sentado en la barra. Tenia la polla muy grande y dura se acercó a mí y la apoyó sobre mi ano mientras yo estaba agachado con otra verga en la boca. No llegó a terminar de enterrarla en mi culo, que ya se había corrido sobre mi ano, dejando una cantidad inmensa de leche sobre mí. Luego se dispuso a mamar mi polla, mientras yo hacia lo mismo con las pingas que se disponían en los agujeros. 