Casi borrachas follando en la playa

Ahora que me he recuperado de la ruptura quiero conocer muchos hombres y quiero experimentar todo sobre el sexo. Conozcan la historia de como unos chicos muy guapos nos follaron borrachas en la playa.

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Yo pasé años de noviazgo y me casé con mi novio de toda la vida. El noviazgo nos duró más que el matrimonio. Como solo conocí a un solo hombre no supe todo lo que el sexo puede ofrecer hasta ahora que estoy sola y quiero ser la más pendona del mundo.

Ahora que me he recuperado de la ruptura quiero conocer muchos hombres, quiero experimentar todo sobre el sexo conozcan la historia de como unos chicos muyguapos nos follaron en la playa.

 

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La verdad es que no estoy nada mal. Me lo confirman los piropos que recibo ahora que me visto más agresiva y que coqueteo con todo el que me apetece. También me he hecho un tatuaje en la espalda y me puse un piercing en el labio inferior de mi boca.

Tengo un grupo de amigas de lo mejor; son todas unas diablillas. Nos encantan los hombres y lo demostramos sin pudor. Cada vez que salimos ligamos y algunas veces hasta follamos la misma noche.

Les cuento una de nuestras salidas: salimos dos amigas y yo a una fiesta de verano en la playa. Estábamos escuchando la música y tomando copas cuando se nos acercaron tres chicos muy animados. Los chicos eran muy guapos. Todas nos miramos y en seguida nos pusimos de acuerdo en estar con ellos. Seguimos tomando con ellos hasta que terminó el concierto. Luego hicimos una moraga en la playa y nos pusimos a hablar y divertirnos. Los chicos eran muy majos y divertidos.

 tetas en la playaEl alcohol nos tenía ya locas a todas y a los chicos ya se les notaba el ánimo de triunfadores. Al vernos borrachas, ya se veían follando. Lo cierto es que nosotras ya nos veíamos follando con ellos desde que los vimos.

En la playa quedamos unos cuantos grupos animados alrededor de unas moragas y alguna que otra pareja solitaria.

Para animar la cosa, le propuse a mis amigas entrar al agua. Ellas se animaron y nos quitamos la ropa y nos quedamos en bragas y sujetadores. Los chicos se cortaron un poco; pero cuando empezamos a llamarlos desde el agua, también se entusiasmaron y se vinieron con nosotras en calzoncillos. Cada una agarró a su chico y empezamos a juguetear con ellos.

El mío tenía ya la polla tiesa. Puede que por doble razón; por el frío y por mi cercanía. Yo me abracé a él y le dije: “el movimiento del agua es muy sensual ¿no crees?”. Este se animó y me besó. Yo le agarré la polla y lo masturbé bajo el agua. Cuando se corrió le dije: “espero que no vayas a dejarme así”. Él se quedó alucinado con lo lanzada que yo era, pero lo vi muy dispuesto a no defraudarme.

Mis amigas ya habían controlado a sus presas. Una, incluso, ya estaba en la arena follando cerca de la moraga. La otra seguía en el agua siendo penetrada de pie. Es que el movimiento del agua lo que provoca es tener una polla dentro y dejarse llevar.

Yo al mio quería follármelo con calma. Le propuse ir a unas piedras que quedaban cerca. Le dije que me gustaba escuchar las olas golpeando las rocas.

Cuando llegamos, buscamos una piedra más o menos plana para sentarnos. Él se sentó y me tomó por la cintura, me beso y me magreó. Yo me excité mucho.

sexo en las afuerasYo estaba muy lanzada. Lo abracé con mis piernas y comencé a culearle. Él se sacó la polla, retiró mi braga de mi coño con sus dedos y me penetró. Tenía una buena polla. Pude sentir como me llenaba mientras entraba. Moví mis caderas con más fuerza para que me penetrara más profundamente y él me comió las tetas.

Me voltee, dándole la espalda y me senté encima de él. Cuando su polla estuvo dentro de mi vagina moví mis caderas con un movimiento circular. Él apretó mis nalgas, luego me asió por las caderas y empezó embestirme con fuerza. Yo sentía su polla en mis entrañas. Estaba muy excitada. Solo esperaba que no fuera a correrse antes de tiempo.

Él se levantó y me puso contra la piedra; yo me sostuve con mis manos y me puse en posición de perrito. Ahí comenzó a darme con fuerza. Mis nalgas sonaban con cada golpe y yo me volvía loca. El chico puso mucho empeño. Estuvimos así un rato y me corrí. Luego me fui a comerle la polla y se corrió él.

Volvimos con el grupo y se notaba que todos lo habíamos pasado muy bien. Fuimos a buscar nuestro coche y nos despedimos. Yo ni siquiera le di mi número de teléfono al chico. El polvo estuvo bien; pero no tanto como para verlo a él de nuevo.

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