Casting porno

Yo creí que ser actriz porno era solo cosa de follar ante una cámara. La cosa es más que eso.

 El día que me decidí a hacerme actriz porno me citaron en una habitación de hotel. Yo conocía a la persona con quien había contactado; pero no sabía con quién iba a tocarme follar para el casting; ni si era una sola persona o varias, ni de que forma me iba a tratar. Todas esas expectativas me ponían nerviosa; pero también me excitaban. Yo hace tiempo que perdí la cuenta de con cuantos hombres he follado y la cantidad de aventuras y experiencias que he tenido. Pero siempre he escogido a mis hombres de alguna manera y decidía hasta donde iban a llegar.

En ese momento lo que pensaba era en el buen dinero que ganaría haciendo algo que me encanta hacer.

Llegué a la habitación del hotel y estaba mi persona contacto con otro hombre no muy guapo. Me pareció que era el camarógrafo. Se presentó y hablamos un poco de cualquier cosa. Aún no sabía con quien iba a compartir escena.

Estaba yo algo nerviosa; a la expectativa. Llamaron a la puerta y mi contacto fue a recibir a la persona. El corazón se me aceleró. ¿Como será? -me pregunté-. Cuando abrieron la puerta vi a un hombre muy grande; me sorprendió lo alto y fornido que era. Tenía una mirada dura y se presentó muy secamente.

Mi persona contacto me preguntó si estaba lista y el camarógrafo armó su cámara.

 Yo no sabía como empezaría esto. El hombre se sentó en la cama y me hizo una seña para que me pusiera frente a él. Lo hice. Me inspeccionó a fondo, me dio la vuelta y me miro el culo despectivamente. Me dio un azote con su mano y volvió a ponerme de frente a él. Mi pidió que me quitara la camisa. Al hacerlo metió su mano por debajo de mi sujetador y me apretó una teta con fuerza. Yo me estremecí. Me ordenó que me quitara el sujetador. Lo hice, y al quedar mi teta al aire, me pellizcó los pezones. No pude evitar un gritito de dolor. Me pidió que me arrodillara y cuando estuve abajo me tomó por la mandíbula y me retorció la cara. Volvió a tomar mis tetas con sus dos manos y me las apretó con fuerza.

Yo me sentía vejada; pero estaba decidida a demostrar que si valía para esto. No sabía hasta donde iba a llegar este hombre; pero yo misma me animaba; pensando que esto era mi comienzo y que la recompensa sería cuantiosa.

El hombre desabotonó su pantalón y sacó un cipote respetable. No me dijo nada, sino que me tomo por el pelo y empujó mi cabeza hasta que quedé atragantada con su pedazo de carne. Casi vomito. Me recuperé y me dijo: “¡chúpala!”. Le hice una mamada lo mejor que pude. Su polla me llenaba la boca.

De repente; el se levantó y me tiró por un brazo. Me lanzó sobre la cama y me arrancó el vaquero. Bajó a hacerme una mamada y, debo reconocer que lo hacía muy bien. Por fin pude relajarme. Disfruté lo que hacía. En un momento me tomó por ambas piernas como si fuera una niña recién nacida y me clavó su polla de un tirón. Sentí el golpe en mis entrañas; pero aguanté. El hombre empezó a arremeter con mucha fuerza. Mis nalgas sonaban y yo sentía como entraba y salía esa polla que me abría por dentro.

Me excité mucho. Por fin logré entregarme a lo que estaba haciendo. Ahora quise yo tener el control. Lo aparté con mi mano y le hice señal para que se sentara. Me senté sobre él; dándole la espalda y me lo follé con ganas. Ahora él estaba muy excitado. Me levanté y me puse en cuatro patas sobre la cama. El hombre volvió a golpearme con su polla enorme y me embistió a ritmo acelerado. Ya sabía yo que iba a correrse. Empecé a culear con fuerza contra él y lo oí gritar. Yo también me calenté más al escucharle y gritamos. El llegó al climax y yo me corrí. Cuando él me escuchó terminar, sacó su polla y empezó a masturbarse para correrse en mi culo. Sentí la leche caliente caer en mis nalgas y luego él golpeándome con su polla. Me pasó sus manos para regar su leche por mis nalgas. Y con la voz entrecortada dijo: “aquí tenemos una nueva estrella”.

Todos nos reímos con su comentario. Y yo me quedé triunfante acostada en la cama viéndolos a todos complacidos y yo más complacida aún.

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