Chicas Lesbianas en el Jacuzzi

Invité a una amiga a un fin de semana en un spa de lujo, pero todo lo que yo quería era poder comérmela sin que su novio fastidiara.

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Invité a una amiga a un fin de semana en un spa de lujo, pero todo lo que yo quería era poder comérmela sin que su novio fastidiara.

fotos chicas lesbianas Con la excusa de haberme ganado una estadía de un fin de semana largo en un spa de lujo, le pedí a Angela que me acompañara, y no se pudo negar. Lo que no sabía era que la habitación y todos los servicios los había pagado yo con antelación. Le pedimos permiso al novio de Angela para que le permitiera ir: es un cerdo celoso, pero doy fe que folla como los dioses y tiene la polla como burro en celo.

Yo sabia que al no verse coartada por el novio, Angela iba a acceder a acompañarme el fin de semana, así es que le mentí diciendo que la estancia la había ganado en un concurso en la radio. Accedió muy contenta, creyendo que estaba aprovechándose del dinero de un empresario, sin saber que ella iba a terminar siendo “aprovechada”.

Lo primero que hicimos fue darnos un masaje con una terapia de chocolate, para no se qué cosa de la piel, a mi lo único que me interesaba era poder verla en la camilla de junto, desnuda y totalmente relajada. Entramos en la sala y nos quitamos la ropa en unos cubículos, nos dieron un albornoz y solamente con eso nos acercamos hasta la cama de masajes. Allí vi Angela recostada boca abajo, se quitó el albornoz y entre risas me lo hecho a la cara, yo también reía, pero la verdad es que no podía quitarle la vista su culo macizo tan bien formado. De la nada apareció una mujer oriental, y como leyéndome la mente echó una toalla para cubrir el culo perfecto de Angela y se dispuso a darle un masaje. Mientras aguardaba mi turno, veía como la mujer frotaba sus manos sobre su tersa piel, recorría toda su espalda hasta llegar al borde mismo de sus nalgas, y eso me calentaba muchísimo, pero más que nada me ponía ver su cara de placer, quería ser yo la que deslizaba mis manos por su espalda, hasta su culo y luego hasta su coño.

Volvimos a la habitación porque estábamos agotadas del viaje y las actividades, las cosas iban encaminadas porque Angela aun no había nombrado ni una sola vez a su novio, ni siquiera había mirado su móvil, eso me conformaba. Mientras pensaba como iba a intentar seducirla sin espantarla, escuché a Angela que me llamaba. Creí que estaba en la cama viendo la tele, pero no; levanté mi vista y la vi desnuda dentro del jacuzzi. Sus pechos flotaban entre agua y jabón, me moría de ganas de poder observarlos con detenimiento, pero no me atrevía a quitar la mirada de sus ojos. “Ven, que el agua esta divina!” No podía creer que fuera tan fácil. Me desnudé al borde del jacuzzi, para que Angela tuviera oportunidad de ver mi cuerpo y me sumergí dando un gemido de placer, el agua estaba perfecta.

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Angela estaba muy entusiasmada “nunca había estado en un jacuzzi” me dijo mientras olía las sales y las espumas de la cesta. Pensé en hacer algún comentario sobre la rata de alcantarilla que tiene de novio, y cómo es que nunca la había llevado a un hotel; pero no quise mencionar su nombre siquiera. De tan solo saber que estaba a escasos centímetros de esta mujer completamente desnuda, llena de jabón y oliendo flores me hacia temblar. Ella estaba tan entretenida con los jabones y esas tonterías, que pude observar mejor su pechos: eran perfectos, redondos turgentes y enormes, de pezones rosados y sin broncear.

Me acerqué a ella con la excusa de oler las fragancias de la cesta, ella me miró a los ojos y con una mano por debajo del agua me tocó un pecho. Sin apartar la mirada dejó la cesta y me besó. Yo no podía salir de mi asombro, extasiada le devolví el beso mientras la acariciaba entre la espuma y el agua.

sexo lesbianasSu cuerpo se sentía muy suave y firme bajo mis manos, y Angela supo exactamente donde tocarme. Baje a besar sus pezones que estaban duros de placer y ella me sorprendió rozando su mano en mi coño, me senté al borde del jacuzzi y Angela se acercó a mi a lamerme el chocho. Estaba claro que no era la primera vez que lo hacía pero no entendía como es que yo no me había dado cuenta de lo que ocurría, de que ella tenía planeado seducirme. No me importaban sus intenciones, lo único que me importaba de momento era lo bien que recorría mi coño con la punta de su lengua, y como se detenía en mi clítoris para succionarlo y luego liberarlo para darle profundos lametones. Esta chica no tenia nada de ingenua, la tonta había sido yo, pero no podía evitar correrme una y otra vez debajo de su lengua.

Era mi turno de darle placer, así es que apretando sus nalgas comencé a bajar desde su pezones hasta su coño, luego de varios lametones, Angela sacó de entre la espuma un enorme consolador y empezó a rozar la punta del dildo contra su ano. No creí que fuera capaz de penetrarse el culo con esa polla gigantesca, pero a medida que se iba calentando lo introducía cada vez más. Cuando tuvo el ano completamente dilatado empezó a meter el consolador y a sacarlo con fuerza hasta que se corrió en mis labios untándolos del jugo de su coño.

Nunca había vivido un momento tan excitante, pero a la vez me dolía el orgullo, porque no fue Angela la que fue al spa engañada, sino que fui yo. Sin duda había sido el mejor sexo que había tenido hasta entonces, y tanto no me importaba el engaño, sino que Angela quería contárselo a su novio para deshacerse de él cuanto antes.

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