Dejé a mi novio de años por una lesbiana

Ella se me acercó y yo me quedé paralizada. Me besó muy tiernamente y yo me maree. Le dije: “Tengo novio” y ella me dijo: “ya lo sé. No soy celosa. No te preocupes”.

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Llevaba años soportando un noviazgo con un chico. Digo soportando porque, a pesar de que la relación con él era buena; la verdad era que yo cada vez podía menos con esa máscara, siempre supe que era lesbiana. 

 

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La vida con mi novio era tranquila; él me acompañaba a todos los sitios y eventos que me gustaban y era muy complaciente. A cambio yo me abría de piernas para que él pudiera satisfacer sus instintos y fingía un placer que estaba lejos de sentir. Esa situación cada vez se me hacía más difícil de soportar.

Ya cansada de la situación y para no herir los sentimientos de mi chico con una ruptura, empecé a decirle que me estaba interesando por las mujeres para que él me dejara. Eso, en vez de molestarle, le hizo gracia y empezó a decirme que si conseguía una chica, él no tenía problemas en compartirme, si nos juntábamos los tres; pero que no le dejara. Esa técnica no funcionó.

Luego se me ocurrió una técnica más contundente y empecé a hacer manifiesta mi frigidez. Al principio me hice apática ante sus solicitudes y los encuentros en la cama con él. Él se molestaba; pero como estaba colado por mi, se echaba la culpa a sí mismo. Me propuso que fuéramos a terapia sexual y mil y un experimentos en la cama. Yo le insistía en mi lesbianismo y él me pedía que dejara de bromear con eso.

 sexo con lesbianasUn día que estaba con él y unos amigos en un bar vi a una chica que me llamó mucho la atención. Ella cruzó miradas conmigo y me sonrió. Al verla sonreírme el corazón se me aceleró. La situación me extrañó mucho; pero me quedé picada. Seguí mirándola furtivamente y ella me hizo un guiño. Esta vez me convencí de que ella me estaba coqueteando. Me levanté para ir al servicio toda nerviosa.

Estándo en el servicio me miré al espejo preguntándome por qué tanto nerviosismo. Cuando la vi a ella reflejarse detrás de mi, se me escapó un quejido de asombro y me voltee hacia ella. Le sonreí nerviosa y le dije “hola”. Ella me sonrió, me saludó y me dijo: “ahora estoy con unos amigos; pero dime el número de tu móvil”. Yo me quedé de piedra y le dije el número sin pensar. Ella me dijo: “vale, ya te llamaré” y se fue.

Cuando regresé a la mesa mis amigos me preguntaron que si me pasaba algo. Les dije que no me sentía bien y que quería irme. Mi novio me preguntó que qué me pasaba y le dije que nada, que estaba cansada y quería recostarme, que no se preocupara y que me iría sola.

Ella me llamó a los 3 días después. Me quedé sorprendida con su llamada. Solo me dijo: “¿cuando y donde nos vemos?”. Yo haciéndome la difícil le dije: “¿Por qué crees que quiero verme contigo?”. Ella me respondió: “No lo creo… ¡lo sé!. Mañana en el mismo bar de la otra vez a las 19 horas. ¿Vale?”. No me dio tiempo ni a pensar y le dije: “Ok”.

 fotos de parejas lesbianasMe pasé todo el día comiéndome la cabeza. Me dicidí y fui al sitio a la hora acordada. Cuando ella llegó yo temblaba. Me saludó con dos besos y empezó a hablarme como que me conociera de hace tiempo. Me contó algo que le había pasado de camino al bar y luego me comentó su día de trabajo. Total que me hizo sentir como que éramos amigas.

Se me pasaron los nervios y empecé a hablar de mi día. En un momento en el que nos reíamos de la conversación, ella se me quedó mirando y me dijo: “¿alguna vez has besado a una chica?”. Le dije que no y el corazón me brincó. Ella se me acercó y yo me quedé paralizada. Me besó muy tiernamente y yo me maree. Le dije: “Tengo novio” y ella me dijo: “ya lo sé. No soy celosa. No te preocupes”.

Cambió de tema y de nuevo consiguió relajarme. Lo pasamos de maravilla. Al despedirnos me sentí como que no quería dejarla ir.

Al llegar a mi casa mi novio me vio a la cara y supo que algo había pasado. Empezó a hacerme preguntas y discutimos. Le dije que había ido a verme con otra chica y me gritó que estaba harto de esas bromas. Me propuso que lo dejáramos y yo le dije que estaba bien.

Al otro día le mandé un mensaje al móvil a la chica diciéndole que había dejado a mi novio y ella me citó en seguida. Nos vimos y me invitó a su casa.

No más entrar a su casa nos comimos a besos en el salón y ella me recostó en el sofá. Yo sentía un magnetismo increíble hacia ella. Me quitó la ropa y ella también se desnudó. Nos abrazamos desnudas y su cuerpo me produjo unas sensaciones muy fuertes. Me besó intensamente y mi mente se nubló. Entre sus caricias, sus besos y el calor de su cuerpo me provocaron un orgasmo increíble.

Desde ese momento supe que estaba hecha para gozar con otra mujer.

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