El cibersexo

El cibersexo es otra de las secuelas de la era cibernética y del uso de ordenadores conectados a través de la Internet.

La comunidad de usuarios que utilizamos esta tecnología con intención de establecer algún tipo de relación sexual gana cada vez más adeptos. En algunos casos se puede hablar de verdaderos adictos al cibersexo. Entre los cuales me incluyo. Esto ha permitido el establecimiento de una red de proveedores de servicios de cibersexo, que lo ha convertido en un negocio muy rentable.

Lo que buscamos los adictos al cibersexo es explorar nuevas fronteras de nuestra sexualidad. Yo; por ejemplo, entré en este mundo por mera curiosidad y ahora estoy enganchado. Pero las motivaciones que llevan a otras personas a practicar el cibersexo son diversas; desde la soledad, la timidez, los complejos, la falta de personas que compartan las mismas tendencias sexuales; hasta la excitante posibilidad de relacionarse con personas variadas, en distintas partes del mundo y prácticamente en el momento que se desee. El cibersexo nos permite saltar estas barreras geográficas, sociales y emocionales, e incluso algunas limitaciones físicas quedan resueltas por este medio.

Chica Cibersexo

Una de las razones que hace tan estimulante el cibersexo es que con esta práctica podemos hacer volar nuestra imaginación. El intercambio de palabras, junto con actitudes cargadas de sexo explícito consigue en las personas un efecto libidinoso que nos lleva a la adicción.

Chica CibersexoAlgunas personas plantean el dilema moral de si el cibersexo podrá sustituir a la práctica tradicional del sexo. Este argumento queda fuera de lugar al considerar la actual imposibilidad de la tecnología para transmitir en tiempo real estímulos sensoriales importantes en el acto sexual como lo son el olfato, el gusto y el tacto.

Los adictos al cibersexo encontramos en esta práctica una opción adicional, un medio versátil y una forma estimulante de compartir con otras personas nuestras experiencias, fantasías y preferencias sexuales.

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