El fontanero

En este sentido soy muy parecido al resto de los hombres: no tengo facilidad para las reparaciones domésticas. Tengo más habilidades bucales y anales, pero si se me rompe un caño tengo que llamar al fontanero.

Ya desnudo en el baño abrí el grifo del agua caliente, y nada. Luego se escucharon varios ruidos en la tubería, y nada más. Me envolví en una toalla y fui a verificar a la cocina para ver si allí si salía el agua. Nada. Mi inquietud era que no podía irme sin duchar porque había tenido una “sesión” muy intensa con mi profe de aeróbica, que tiene la polla más gorda que jamás me enterraron y unos 25 cms de largo. La verdad es que no me interesaba que Chris supiera que no es el único que me folla.

Saliendo de la cocina, al pasar junto a la nevera vi pegado en la puerta el folleto de un plomero que me recomendó un amigo. “Esta es mi salvación” pensé; no me importó la hora que era ni cuánto me iba a cobrar y llamé. Me dijeron que si era de urgencia en unos diez minutos estaba tocándome el timbre; y así fue.

Por la misma prisa que tenía no me había dado cuenta de que recibí al plomero solamente cubierto con mi toalla. Mientras estaba explicándole cual era el problema, me di cuenta que el plomero me miraba con ganas. Ni lento ni perezoso dejé que la bata de baño que llevaba se abriera y enseguida tenía al obrero mamándome la polla con desesperación. La chupaba como la mejor de las putas y me excitaba tanto que le gire su gorra para ver su expresión mientras jugaba con mi rabo en su boca.

 

el plomero

 

No voy a negar que la situación me sorprendió, pero la verdad es que ya no estaba tan preocupado por mi encuentro con Chris. El plomero era de pocas palabras, así que aproveche la situación y para hacerla completa me voltee para que tuviera mejor acceso a mi culo. Yo estaba totalmente entregado a la travesura de su lengua y rápidamente se abrió camino en mi ano dilatado para embestirme con su polla.

De todas las pollas que tuve no era de las más grandes, pero el hecho de que sea el plomero que me estaba penetrando me daba mucho morbo. Me calentaba mucho ver su ropa de trabajo en el suelo mientras me metía y sacaba su miembro de mi culo jugoso.

Cuando sentía que su polla estaba por estallar me di vuelta nuevamente y me la metí en la boca, sin duda eso lo excito mucho porque no tardo nada en correrse. Me lleno la cara de leche y se la seguí chupando hasta que terminé yo también.
Ya no tenia ni el tiempo ni las intensiones de ir en busca de Chris, pero moría por un baño caliente, así que me dispuse a continuar con la explicación del problema de mis tuberías. A lo que el hombre contestó “No se, yo de plomería no se nada; solo tienes que pagarme por mis servicios y me voy”.

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