Fetichismo

Todos tenemos un poco de fetichistas.

fetichismo

fetiche corseQuien más, quien menos, pero todos tenemos escondido o a flor de piel un fetiche. Qué mujer no esta deseando ver a su hombre con esos boxers de algodón blancos que quedan tan bien? Qué hombre no ha soñado con ver a su chica entallada en un corsé de encaje y medias de liguero? Hay muchos tipos y niveles de fetichismo, y no todos son exactamente lo que se puede denominar como una “desviación” sexual.

El fetichismo es una tendencia que se esta propagando cada vez más y, a grandes rasgos, puede definirse como el deseo sexual puesto en un objeto inanimado: ropa interior, tacones; también partes del cuerpo como pies, bocas, pechos, etc. Puede haber tantos objetos como fetichistas en este mundo. El fetiche es el objeto adorado, al que se le carga el poder de activar sexualmente a la persona que lo venera. Algunos expertos no consideran fetiches a los juguetes sexuales, porque fueron creados explícitamente con el fin de la estimulación sexual. Muchos otros tampoco ven como fetiche las partes del cuerpo, por considerarlas animadas. Pero en general, la tendencia es verlos en su amplitud como fetiches, pero a diferentes niveles.

fetiche liguero

En los niveles más superficiales, el fetichista gusta de incluir este objeto en sus relaciones sexuales y se siente excitado con la presencia de los mismos. El objeto de deseo preferido o fetiche “suave” no delimita el gozo, sino que por el contrario, propicia el deseo y estimula al sujeto.

Ya a un nivel más extremo, el fetichismo como parafilia (comportamiento sexual en que el placer no se encuentra en la copula, sino en otra actividad) conlleva a una limitación del gozo y el orgasmo resulta imposible sin el objeto fetiche. En este nivel de fetichismo, se pueden ubicar el sadismo, masoquismo, zoofilia y otras prácticas extremas de sexo (lo cual no significa que si te gusta el sexo duro, tengas que incluirte dentro de alguna de estas categorías).

fetiche taconesMuchos nos consideramos fetichistas en mayor o menor grado; los objetos, siempre que no se transformen en lo único que nos lleve al clímax, nos pueden poner a tono con una situación caliente y ser meramente una fantasía sexual. Si lo piensan un poco, de alguna manera, cualquiera de nuestras fantasías más normales, puede ser un fetiche.

 

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