Hice una fiesta en mi casa que terminó en la mayor orgía que había visto en mi vida.


Tengo un grupo de amigos bastante liberales; esto incluye a algunas chicas que estuvieron en la fiesta. También pagué a unas putas para que completaran a las chicas que no iban a ser suficientes para la cantidad de hombres que íbamos. Como el dinero no me falta; puedo complacer a mis amigos de esa manera.
La fiesta la hicimos en mi casa de Madrid. Había licor y drogas para todos. La música nos puso a tono hasta que salieron las putas a hacer su show. Las streapers salieron a abordar las mesas; varias de ellas agarraron cada una a un chico y otras bailaron en las mesas y en la tarima. El ambiente se cargó de mucho sexo y morbo.
Los chicos se animaron al ver las mejores putas de madrid menearse; pero la orden para ellas era follar y ellos no lo sabían. Así que hubo unas que se metieron debajo de las mesas a comer pollas, otras subieron a algunos de mis amigos a magrearlas en la tarima, unas de ellas se masturbaban sobre las mesas. Mis amigos no podían creerse lo que estaba pasando. Empezaron a bañarse en champán y a gritar como locos.
Las amigas que estaban presentes se animaron y cogieron a los chicos con los que tenían confianza y los besaban y magreaban. El ambiente se hizo una fiesta de sexo, una orgía intensa y feroz.
Dos chicas se masturbaban mutuamente en la tarima mientras los demás las veíamos, y había putas comiendo pollas por todos lados. Algunos chicos ya estaban en pelotas paseándose de una chica a otra; dejándose chupar por una, metiéndole mano a otra, metían el nabo en cualquier coño que encontraban disponible; podían estar con cualquiera y hacer lo que quisieran.
Había una chica que estaba con las manos sobre la tarima, de espaldas a todos y cualquiera que pasaba la follaba por el culo o el coño o le metía mano. Casi se hizo una cola para tomarla.
Sobre otra mesa estaba una chica comiéndole la polla a un chico, con una polla en cada mano y otro que la penetraba por el coño.
Algunos iban y se servían más licor o comían algo mientras les venia de nuevo la erección o descansaban. También había pastillas de viagra para quien quisiera tomarlas de la mesa. Pasamos horas y horas en una fiesta de sexo salvaje. Al final estaban todos tan cansados que casi estaban unos encima de otros dormidos o demasiado borrachos. Estoy seguro que más de uno no había follado tanto y durante tanto tiempo en un solo día.
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