Fiesta lésbica

Nosotras somos cuatro amigas; dos son hermanas gemelas y otras dos somos compañeras de trabajo. Nos conocimos en un sitio de ambiente gay una noche, y ahora voy a contarles lo que nos unió.

Fiesta lésbica

Esa noche no pudimos ser el centro de atención. Dos gemelas muy bellas, vestidas exactamente igual se devoraban en la pista; llamando la atención; no solo por su forma de bailar; sino también por su parecido tan impresionante, que parecía una chica que bailaba con su imagen en el espejo.

Nosotras nos picamos y nos dispusimos a ser más atrevidas aún. La gente se dio cuenta del pique y empezaron a animar la competencia. Las gemelas cayeron en cuenta de la situación y, en vez de competir por la atención del público, se acercaron a mi amiga y a mi y cada una se ocupó de nosotras por separado. Yo me sentí increíblemente seducida cuando las vi acercarse y, cuando caí en cuenta de la situación, habíamos montado una orgía de baile que había detenido a toda la disco solo para mirarnos.

Cuando decidimos parar el espectáculo; nos acercamos a la barra y tomamos una copa, charlamos y era evidente la atracción que había entre nosotras. Las gemelas propusieron que las acompañáramos a su casa y aceptamos.

Nuestras nuevas amigas no dejaban de sorprendernos. Su piso era un ático donde cabría una familia numerosa cómodamente. La decoración era muy moderna y de buen gusto. Al llegar allí sacaron de un baúl una cantidad de juguetes sexuales como para armar una fiesta, que fue precisamente lo que hicimos.

Pusieron música house y sirvieron unos chupitos de tequila. Después de la primera ronda, empezó la fiesta. Las hermanas nos demostraron su amor fraternal; dándose un intenso beso. Nosotras las aplaudimos y nos reímos a carcajadas. Pasamos al centro del salón y nos pusimos a bailar todas; intercambiando parejas. En un momento cada gemela estaba con una de nosotras. Bailábamos intensamente y nos besábamos.

La chica que bailaba conmigo me llevó al sofá, me sentó en él y empezó a bailar encima de mi, cual streaper. Yo estaba muy excitada. La chica era muy sensual.

Mi amiga fue más directa. En pleno salón; bailando; le quitó la camiseta a su gemela y le comía las tetas mientras bailaban.

No quise quedarme atrás y puse a mi chica a bailar de espaldas a mi; le bajé el pantalón y empecé a besarle el culo. Tenía un culo impresionante y yo tenia muchas ganas de comérmelo.

Las otras dos chicas se unieron a nosotras en el sofá y nos quitamos toda la ropa. Jugueteamos entre todas, nos reímos y nos besamos. Una de las anfitrionas recurrió al baúl y sacó un consolador doble y un arnés. Ellas parecían estar muy familiarizadas con el consolador doble. Me entregaron el arnés y se dispusieron en el sofá para darle uso a su juguetito. Yo me puse el arnés y mi amiga se colocó en cuatro patas en el suelo cerca de una de las gemelas para besarla y acariciarla. Me dispuse a follar a mi compañera y empezó el concierto de gemidos.

Las gemelas eran diestras con su consolador. Era evidente que lo utilizaban con frecuencia y, además; dado que eran hermanas; pues se conocían bastante bien en ritmo y cadencia. Mi amiga recibió mi polla plástica con un suspiro y yo empecé a embestir con fuerza. El cuadro era impresionante. La única que no recibía nada en su interior era yo; pero la vista del cuadro me compensaba. Los gemidos y los gritos empezaron a ganarle al volumen de la música y pronto todo orificio perforado colmó de fluidos a su intruso. Las gemelas estallaron en un orgasmo simultáneo y, poco después, cayó mi amiga rendida sobre la chica que tenía cerca. Yo las veía extasiadas mientras me quitaba el arnés. Nos juntamos las cuatro en el sofá y nos abrazamos.

Cuando nos recuperamos; todas se pusieron de acuerdo en que era mi turno de gozar. Era la única que no había tenido un orgasmo, hasta el momento.

 Sacaron un vibrador del baúl y me acostaron en el sofá. Mi amiga tomó el vibrador y se acercó a mi. Empezó a comerme el coño y las hermanas me colmaban de caricias y besos por todo el cuerpo. Yo no asimilaba tantas sensaciones. Mi cuerpo se perdió entre tantas caricias y enloquecí. Mi amiga percibió mi excitación e introdujo el vibrador. Mi cuerpo se estremeció con fuerza al sentir el delicioso aparato. Las gemelas me sostenían de los brazos y yo convulsionaba como poseída. Mi amiga introducía el vibrador con fuerza y yo lo sentía en mis entrañas. Empecé a gritar y a pedir que alguna me besara. Se acercaron las tres y me besaron. Yo le agarré la cara a mi amiga y me comí su boca con ardor hasta que exploté. Los gritos deben haberse escuchado por todo el edificio. Ellas se rieron a carcajadas y yo no podía ni moverme. Tardé un poco en recuperarme.

Nos dio la mañana y tuvimos que despedirnos. Era claro que no sería la única vez que nos veríamos.

Esas fiestas se siguen repitiendo. A veces con más invitados.

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