Siempre he sido una chica exhibicionista, y más ahora que mi novio actual es muy travieso y morboso. Esta vez veníamos tarde a casa en metro y en el vagón había poca gente. Una excelente oportunidad para tener sexo en lugares públicos.

Estábamos sentados, mi novio y yo, uno al lado del otro. De repente él interrumpió la conversación, miró furtivamente hacia los lados recorriendo todo el vagón y sonrió con esa sonrisa pícara que ya le reconozco cuando alguna idea morbosa pasa por su cabeza. Nada más verle la cara supe que estaba pensando en tener sexo y eso me encendió. Por fortuna yo tenía puesta una minifalda muy cómoda que facilitaba las cosas.

El tren volvió a parar; pero nosotros estábamos muy metidos en nuestro asunto. Yo casi estallaba y cuando el tren arrancó de nuevo hizo un movimiento muy brusco que me hizo caer de golpe sobre mi novio enterrándome toda su polla. Yo me quedé con su polla hasta el fondo y comencé a hacer movimientos circulares con mis caderas. Bajé mi mano hasta mi clítoris y empecé a tocarme. Mi novio estaba a punto de correrse y a mi aún me faltaba un poco. Seguí con mis movimientos de cadera, ahora hacia adelante y hacia atrás y mi novio explotó en un orgasmo con gritos reprimidos. Yo seguí moviéndome y masturbándome hasta que su polla se salió. Finalmente también tuve un orgasmo.
Cuando nos arreglamos y nos dimos cuenta de que nos habíamos pasado nuestra parada, tuvimos que bajar en la próxima parada y regresar en el siguiente tren, pero no me importó porque habia tenido mi primer experiencia de sexo en la calle.
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