Gays Uniformados

Mis fantasías se vuelven incontrolables cuando pienso en hombres uniformados.

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gays con uniformeMe gustan hombres altos, atléticos, de buen porte y aspecto; por eso no me sorprende que me fije tanto en los hombres que llevan uniforme. Policías, bomberos, pilotos, marines… pero los que más me ponen son los soldados.

Hace un par de años hice la mili y allí fue donde conocí a un chico que tenía un físico privilegiado, me volaba la imaginación de solo verlo ejercitar. Nunca tuve oportunidad de llegar a nada con él, pero en mis noches de soledad aun lo recuerdo y pienso en su torso desnudo y musculoso, sudado y sucio. Un día me encontró haciéndome una paja en la cama; cuando creí que nadie me veía, él estaba allí de pie junto a la puerta y al descubrir su presencia sabía que era mi oportunidad de confesarle lo caliente que me ponía. Seguramente por el temor al rechazo no lo hice y aun me arrepiento de no haberlo hecho, porque nunca supe si él también se sentía atraído por mí.

me folla un soldado

Me hubiese encantado poder sentir sus dedos en mi culo, penetrándome muy duro y ayudándose con su lengua a dilatarlo. Poder chuparle la polla con el uniforme puesto y que me haga sentir el poder de su verga. Los momentos de más tensión los pasaba en las duchas, muchos hombres desnudos, todos juntos en el mismo lugar; y yo intentando disimular que la vista se me iba. Cuando tenía la suerte de poder ducharme cerca de él, podía ver la polla con la que tanto fantaseaba; pero al mismo tiempo sufría por temor a que todos se dieran cuenta de cuánto me excitaba ver a ese hombre enjabonado.

gays con uniformeTodas las noches le dedicaba una paja a este soldado, imaginaba que me penetraba a punta de pistola; y luego de embestirme brutalmente se corría en mi cara, desparramando toda su leche con la punta de la polla por mi rostro. Muchas veces me imaginaba me follaba con un consolador sobre su cama y luego me hacia mamarle la polla mientras el introducía sus dedos en mi culo. Pero mi fantasía preferida era la de ser su esclava, su hembra aunque sea por unos instantes: me levantaba las piernas y las ponía sobre sus hombros, dejando al descubierto mi culo dilatado de placer y saliva. Me apoyaba la punta del cipote y lo clavaba hasta el fondo haciéndome suspirar de placer y cuando estaba a punto de correrse me lo ponía en la boca, dándome tiempo solamente a un para de mamadas y luego me lo volvía a enterrar en el culo; repitiendo esta sincronía hasta que finalmente dejaba toda su leche en mi boca para que pudiera saborearla.

Imaginándome esas secuencias me corría al instante, y aun hoy me corro pensando en él. Lamento no haber averiguado siquiera si había una posibilidad de ser poseído por este macho rudo, pero no perderé las esperanzas de poder realizar mi gran fantasía, ya sea con él o con otro, de hacerme follar por un uniformado.

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