Intercambio de parejas

El fin de semana pasado nos reunimos a cenar en nuestro chalet; mi esposa y yo, con una pareja de amigos que conocimos recientemente en un viaje que hicimos a Barcelona. Era la primera vez que participábamos en un intercambio de parejas.

Los recibimos en el aeropuerto y nos fuimos todos al chalet. Les mostramos la casa y los dejamos en su habitación para que estuvieran cómodos mientras nosotros nos ocupábamos de la cena. Mi esposa estaba algo nerviosa; a mi me tocó tranquilizarla.

La cena estuvo exquisita. Tomamos champagne durante toda la cena y al terminar pasamos al salón a tomar té. Cuando estuvimos relajados hubo un breve silencio y nos dispusimos cada quien con su pareja a iniciar una sesión de sexo exhibicionista que relajaría el ambiente para lo demás.

En el salón hay dos sofás; así que cada pareja se ubicó en uno. Mi esposa se sentó en mis piernas y nos dimos un beso profundo. Ellos nos miraban y hacían ruidos de júbilo. Mi esposa se distendió con el ambiente y empezó a besarme el cuello y quitarme la camisa. Yo le arranqué los botones de la camisa y me comí sus tetas. Vi de reojo a la otra pareja, y él la magreaba a ella mientras nos veían sonrientes.

 

 

Mi esposa llevaba puesta una falda corta. Se la recogí, le quité la braga y metí mis dedos en su coño. Ella se excitó y soltó un suspiro. En seguida me desabotonó el pantalón, sacó mi polla y la penetré sentada sobre mi. Mi esposa se volvió loca y empezó a cabalgarme con fuerza. Tuvo un orgasmo y, mientras se recuperaba, ellos se acercaron, ya completamente desnudos. Ella besó a mi mujer, se la entregó a su esposo y vino a mi decididamente.

El otro hombre llevó a mi esposa al otro sofá y empezó a besarle todo el cuerpo y a acariciarla. Su mujer me hizo comerle el coño. Yo seguía pendiente de mi mujer. La miraba de reojo, y la mujer que estaba conmigo me dijo: “concéntrate en lo que haces. Ella estará bien”. Vi a mi mujer disfrutar de lo que hacía él con ella y me entregué a lo que hacía yo. Esta mujer disfrutaba mucho el sexo oral; estaba muy excitada. Yo la puse acostada boca arriba sobre el sofá y empecé a arremeterle con fuerza con mi polla. Ella empezó a gritar. Eso debe haber excitado mucho a mi esposa. Nos cruzamos las miradas y ella se montó encima de él; dándole la espalda y viendo hacia mi. Mi esposa empezó a gritar también. Supongo que el verme follar con otra la ponía muy caliente.

 La mujer que estaba conmigo se corrió. Mi esposa aún no lograba correrse con el otro hombre y yo tampoco con esta. Nos acercamos hasta donde estaba la otra pareja. El hombre se sentó en el sofá, mi esposa se puso en cuatro patas sobre el suelo y yo la penetré; mientras ella le comía la polla a él. La esposa besaba y acariciaba a su hombre.

Agarré bien a mi mujer por las caderas y empecé a embestirle con fuerza. Mi esposa no pudo seguir chupando, porque no aguantaba la excitación. Finalmente empezó a subir su excitación y gritaba mientras masturbaba al otro hombre. Se corrió y se volteó a besarme. Bajó a hacerme una mamada y me corrí en su boca.

Descansamos un rato; bebimos zumo de frutas y seguimos gran parte de la noche.

Al otro día los despedimos en el aeropuerto y se fueron muy felices. Nosotros quedamos muy satisfechos con la experiencia.

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