La eyaculación precoz

Terminar antes de tiempo puede ser, después de la impotencia, la situación más incómoda que puede vivir un hombre con una mujer.

Algunas personas dicen que una eyaculación es precoz siempre que ocurra antes de que la mujer tenga un orgasmo. Pero esta consideración puede ser muy radical; dado que hay mujeres que necesitan mucha estimulación antes de poder conseguir el orgasmo.

La eyaculación es precoz cuando ocurre antes de que pueda causar satisfacción a cualquiera de las dos personas. También debemos considerar; y es algo que pocas personas saben, que en el hombre el proceso eyaculatorio está claramente diferenciado del orgásmico; es decir; ocurren por separado; solo que es tan pequeña la diferencia de tiempo entre uno y otro que no se nota. Se puede tener un orgasmo sin eyaculación y viceversa. Prácticas como el taoísmo aprovechan esta capacidad del hombre para conseguir una relación sexual más duradera, placentera y sana.

La capacidad multiorgásmica del hombre está siendo recientemente difundida en el mundo occidental; pero ya los maestros chinos taoístas la disfrutaban hace cientos de años. Los taoístas buscaban la longevidad, mediante la preservación de la esencia "Yang" concentrada en el semen. Esta práctica no solo les procuraba una vida más larga y placentera; sino también unas relaciones sexuales más duraderas.

Es claro que, al hombre preservar su semilla, no pierde la erección y puede prolongar el acto sexual por mucho más tiempo. Además; minimiza la fatiga y la merma energética que produce la eyaculación.

Para conseguir suprimir la eyaculación hace falta práctica; pero también hace falta romper con paradigmas arraigados en nuestra formación sexual. Los hombres pensamos que es nuestro deber satisfacer a las mujeres y eso nos causa cierta tensión. La mujer cree que si un hombre no eyacula, no ha tenido una satisfacción completa. Estas ideas nos alejan de otra realidad muy distinta, que es que el hombre puede satisfacer muchísimo a su mujer sin buscarlo y que el hombre puede disfrutar de una relación “extática” sin eyaculación.

Otro problema que arrastramos desde la pubertad se deriva de la prisa por terminar que teníamos en nuestros inicios. Los momentos encerrados en el baño, o antes de dormirnos en la cama o escondidos en cualquier sitio, para no ser descubiertos masturbándonos, nos acarrearon un problema que padeceremos el resto de la vida.

El masturbarnos con frecuencia ayuda mucho a mejorar nuestro desempeño sexual; pero eso es algo que debemos hacer con calma, relajados, sin prisas; y debemos acostumbrarnos a la idea de que el fin de la masturbación no es eyacular; sino disfrutar de las sensaciones que nos produce lo que hacemos.

 Cuando estemos con una mujer debemos disfrutar de todo lo que brinda el momento; admirar la belleza de su cuerpo, percibir la delicadeza de su piel en nuestras manos, oler sus aromas y esencias, contemplar el espectáculo de su goce y reconocer sus niveles de excitación. Todo esto nos hará entregarnos más a lo que hacemos y aligerará la tensión de terminar al estilo porno. Por cierto que estas películas nos condicionan a una forma mecánica de tener sexo. Aunque esto no las haga menos placenteras y provechosas para nuestra vida sexual.

Las parejas pueden ver el acto sexual como algo poético, hermoso; que los une en comunión de sus cuerpos. Y que su fin es el momento extático del mero goce de compartir su amor o su amistad.

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