Me Enrollé con la Niñera

Si mi marido se enrolló con la muchacha, porque yo no puedo hacer lo mismo con la niñera?

la niñera

la niñeraEsta visto que el dinero no hace la felicidad, pero lo que sí es cierto es que ayuda… Haber descubierto que mi esposo me ponía los cuernos con la mujer de la limpieza no me hizo muy feliz, pero lo que si me hizo gozar realmente fue vengarme revolcándome con la niñera.

Una tarde, totalmente indignada y deprimida por haber descubierto la aventura que tenían mi marido y la muchacha, salí al parque para distenderme y allí me encontré con Claudia que estaba leyendo un libro sentada en el césped, pasando el tiempo hasta que se hiciera hora de ir a buscar a los niños al colegio. Me senté junto a ella y como si fuéramos amigas de toda la vida le conté qué es lo que me tenía a mal traer.

“Yo te puedo ayudar en la venganza” me dijo, pero enseguida me di cuenta que su “ayuda” no tiene que ver con lo que yo imaginaba. Se acercó muy lentamente a mí y me besó en los labios, me sorprendí mucho pero no me resistí, fue un beso muy dulce y húmedo. Yo estaba tan hipnotizada por su lengua que no me di cuenta sino hasta el cuarto botón, que estaba quitándome el vestido.

me enrolle con la niñera

“Si tu marido se lo monta con la muchacha, tu muy tranquila te lo puedes montar con la niñera”. Tenía una sonrisa muy picara y las manos juguetonas: no paraba de tocarme los pechos mientras me besaba. En un principio creí que se trataba de una travesura, pero luego bajó su boca a mis pezones y eso me excitó muchísimo. Mientras alternaba entre mi boca y mis pechos bajó una mano hasta mi coño y comenzó a acariciarlo muy suavemente; me excitaba tanto que había olvidado que estaba en el parque de mi propia casa con la mujer que cuida de mis hijos.

la niñera Estaba completamente ida de mi cuerpo, gemía de placer mientras Claudia bajaba sus labios aun más hasta llegar a mi coño, que a esa altura ya estaba chorreando de placer. Lo lamió y succionó con delicadeza, manteniéndolo siempre húmedo y lubricado; se centró en mi clítoris rozándolo muy despacio con la punta de la lengua. Tengo que reconocer que jamás me había sentido tan a gusto y fue con una mujer con la que tuve el más explosivo orgasmo.

Me corrí en toda su boca, pero ella no estaba satisfecha con eso y comenzó a follarme con sus dedos y al mismo tiempo continuaba lamiéndome el clítoris. Tuve otro orgasmo y eyaculé en su rostro, lamió todos mis jugos para luego sentarse frente de mí apoyando su coño contra el mío. Fue una sensación muy extraña y placentera, Claudia estaba muy caliente y podía sentir el calor que emanaba mientras nos frotábamos enérgicamente. Cuando pude sentir que su clítoris estaba duro tuve la necesidad de bajar y lamerlo, estaba muy sabroso y olía a mujer. Se corrió muy rápido, me hubiese gustado poder disfrutarla un poco más; pero a cambio tuve la recompensa de sentir en mi boca las contracciones de su coño al correrse.

Al terminar estábamos muy agotadas, pero satisfechas; sobre todo porque me di cuenta que no necesito a un hombre a mi lado para montármelo en grande… que él siga con la muchacha, que yo sigo feliz con la niñera.

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