Mi Cuñada Marilu

Soy un hombre de 49 años, casado hace 22 y que conserva su potencial sexual como si tuviera 25. Realmente no estoy muy bien dotado. En erección mi pene no sobrepasa los 18 cm . Pero mi mente y mis técnicas sexuales, producto de mas de 30 años de relaciones me proporcionan una seguridad extraordinaria a la hora de hacer el amor.Sin embargo, cada día uno se puede llevar una sorpresa increible.

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Soy un hombre de 49 años, casado hace 22 y que conserva su potencial sexual como si tuviera 25. Realmente no estoy muy bien dotado. En erección mi pene no sobrepasa los 18 cm . Pero mi mente y mis técnicas sexuales, producto de mas de 30 años de relaciones me proporcionan una seguridad extraordinaria a la hora de hacer el amor.Sin embargo, cada día uno se puede llevar una sorpresa increible.

tetas enormesDesde que conocí a mi esposa, conocí a la vez a Marilu, su hermana más pequeña. En esa época ella tenía unos 15 años y despuntaba como una mujer hermosa, sobre todo por sus inmensas tetas . Además “la mina”, era bastante pizpireta y muy adelantada para su edad.

Mi esposa además tenía una sobrina de 13 años, que se llamaba Maite, que en esa época era totalmente una niña escuálida. En ella nunca me fije, hasta que después de 10 años de casado Maite paso unas vacaciones en nuestra casa. Ya para esa fecha ella había estado casada y se había divorciado. Tenia un cuerpo frágil, pero bien contorneado y unas teticas mas chicas que las de su tía Marilu, pero evidentemente exquisitas y sobresalientes para su menudo cuerpecito color canela. Pero sobre Maite tendremos algunas otras historias. Hoy me concentrare en lo primero que me sucedió con mi cuñada Marilu.

Marilu es también trigueña igual que Maite, pero siempre tuvo un cuerpo más sólido, aunque con menos curvas que su sobrina. Su pelo es totalmente ensortijado, por eso siempre lo ha llevado corto. Sus labios carnosos, incitadores, en una boca pequeña pero muy sexy. En resumen mi cuñada no era en esa época una joven demasiado llamativa sexualmente, excepto por sus tetas.

Cuando la conocí su busto alcanzaba ya un 36, además de estar muy erguidas y de que aun estaban creciendo, al extremo de que mi propia esposa me había contado de que su hermana sufría de dolores en los senos y a veces se le cuarteaban los pezones, que ya tenían un diámetro de 5 cm . ¡Coño, decirme eso a mi, que soy sicótico a las tetas grandes!

Pues en una ocasión estando en la casa de la familia de mi esposa, me percato que mi cuñadita iba a bañarse. Ni corto ni perezoso me acerque al baño que era de madera y tenia algún que otro agujero por donde mirar. La adrenalina me subía y realmente tenia miedo de que me descubriera alguien de la casa, no así con relación a mi propia cuñada, con la cual estaba casi seguro que me podría entender.

En cuanto mire por el primer agujero vi aquella maravilla de hembra. Se estaba despojando en ese mismo momento de los sostenes y lo que se derramo fuera de ellos fue algo que solo se ve en las revistas porno y ahora en Internet.

Sus senos eran muy redondos y bien sujetos a su tórax y los pezones oscuros y bien grandes y con su punta sobresaliendo ligeramente sobre el resto del seno. Continué bajando la vista siguiendo la manera en que desvestía y de pronto pude ver, al desaparecer la fina tela de su bloomer, un triangulo oscuro, perfecto y cual no seria mi sorpresa cuando ella haciendo una pequeña flexión de piernas, separo las mismas, pasando luego su mano por la parte inferior del triangulo. Esto hizo que dos pequeños fragmentos de piel de los labios de su coño sobresalieran un poco y se pusieran a mi vista. Se olio un poco el dedo y le gusto el olor. Así que volvió a meterlo, buscando la rajita y tocándose el clítoris. Ese movimiento se hizo repetitivo, a la vez que la otra mano empezaba a jugar con la punta del pezón derecho.

Mi pinga ya estaba erecta, pero la masturbación que estaba viendo me la puso totalmente tiesa y la adrenalina siguió subiendo. La mano derecha iba de abajo a la boca, se mojaba bien con saliva y volvía a bajar. La cabeza de mi cuñada yacía hacia atrás, mirando al techo pero con los ojos cerrados y comenzaron los quejidos de placer que me recordaba el ronroneo de un gato.

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A estas alturas ya no pude aguantar más y me saque la verga del pantalón, comenzando a pajearme. Parece que mis movimientos provocaron algún ruido, porque de pronto ella bajo la vista y acerco su cara precisamente al agujero por donde yo miraba, pero sin sacar los dedos del interior de su cuerpo.

-Entra rápido-me dijo-hace rato que se que estas ahí. Pero no te dije nada para que no te espantaras.
-Eres magnifica Marilu. Me tienes loco. Mira como tengo la tranca, se me quiere partir.

-Y tu que pensabas, yo te prepare con mi strip tease, lo suficiente para que te sacaras esa hermosa pinga que debe ser de lo mas dulce para chupar.

-Pues pruébala que luego te voy a deleitar con mi lengua.

Lo mejor era que en ese momento en la casa solo estaba mi suegra que dormía la siesta.

Me quite la camiseta y ella se arrojo sobre mi tetilla derecha chupándomela con desespero, mientras que sus manos zafaban y bajaban mi pantalón junto con mis calzones. Soltó la tetilla y dijo:

-Eso de la tetilla no fue nada, ahora veras lo que hago con tu polla.

La pequeña boquita comenzó a besar mi glande desde la misma punta soltándole saliva cada dos mamadas. Los labios se fueron abriendo poco a poco, dilatándose y la roja cabeza de mi pinga comenzó a perderse dentro de la boca de mi cuñada primero y a través de su garganta después hasta quedar la base de mi estaca rozando sus labios de terciopelo y mis vellos pubicos entrándole casi por la nariz. ¿Cómo podía tragar tanta carne mi querida cuñada?, y sin embargo lo hacia con facilidad y voraz apetito.

Comenzó a bombear mi tallo con la boca y luego de tenerla bien lubricada también con la mano.

-No, si me lo haces me vengo muy rápido. Déjame darte placer ahora a ti.-le dije.

Comencé a lamerle aquellos pezones oscuros y gigantescos. Trate de tragarme uno entero, pero eran demasiado grandes para mi boca, seguí chupando mientras le pasaba el brazo por la entrepierna, rozando su hermosa raja que estaba llena de un abundante bosque de pelos ensortijados. Mi piel resbalaba con los líquidos que le brotaban de su calida concha y estrujaba suavemente sus carnosos labios, haciendo que estos se fueran separando hasta dejar a la vista su erecto clítoris, que pedía ser succionado de inmediato.

Los suspiros de Marilu me indicaban que estaba lista para una penetración súper profunda con mi falo que estaba que estallaba. Baje la cabeza al bosque de las maravillas y allí me encontré con aquel pequeño enanito que pedía que me lo comiera de entre aquellos pliegues de piel lubricada con el licor de hembra de mi cuñada, espeso y casi transparente.

Cuando toque el clítoris con mi lengua, Marilu dio un pequeño saltito de satisfacción y alegría. La mire y vi como por su satisfecha cara corrían dos lagrimas de felicidad.

– Si papito, chupamelo, comételo que me estas volviendo loca.

Lo tome con sumo cuidado y comencé a rodearlo con la lengua, hasta que lo tome con los labios y comencé a chuparlo con suma delicadeza. Cada vez era mayor la desesperación de esta chica loca, que evidentemente siempre había estado esperando por mi decisión de follármela.

–  No puedo más. Métemela toda por favor, ya estoy totalmente poseída, necesito tenerte dentro de mí.

chicas tetas grandesMe acosté en el piso del baño y la deje que se sentara sobre mi pinga, abriéndole los labios vaginales con los dedos, mientras ella dirigía mi poderoso miembro hacia sus entrañas. Sus jugos inundaron la cabeza de mi falo, la cual comenzó a penetrar aquella deliciosa cabaña, rodeada de un profundo bosque de pelos. La sensación de calor que comenzó a sentir mi pinga fue inmediata. ¡Que caliente era mi querida cuñada Marilu! Su respiración siguió agitándose, mientras bombeaba mi pedazo de carne en su interior, cada vez más rápido y mas profundo, hasta que sus labios vaginales chocaron con mi pelvis y sus pendejos se enredaron con intensiones de no separarse nunca.

-Ay, la tengo entera adentro, échamela toda ahora, que tengo un incendio en el útero, apágamelo con tu sabrosa lechita, cuñadito. Échame bastante y bien espesa.

Los estertores de su orgasmo me avisaron que ya era hora de eyacular, entonces comencé a bombear yo, solo tres veces y un potente chorro de semen se abalanzo desde mis testículos hacia el hogar que le ofrecía la acogedora, caliente y bien lubricada vagina de mi cuñada. Ella sintió el flujo de mi semen caliente penetrando en su cuerpo y me mordió varias veces en los hombros, tratando de expresar su agradecimiento por el tibio regalo que le estaba dando. Se restregó dos veces, girando su cintura para que mi pene le registrara el último rincón de su caliente chocha y se recostó totalmente sobre mí.

-He cogido solo tres veces en mi vida, pero nunca de esta forma tan exquisita y desesperante. Serás mío toda la vida, aunque seas mi cuñado.

Acto seguido, sacándose los 18 cm . de carne que yo le había proporcionado, comenzó a lamer suavemente el semen mezclado con sus propios jugos que aun quedaba en mi estaca. Lo hizo hasta que no quedo una gota, dejándomela limpia y totalmente exprimida. Le bese los senos una vez más y le dije:

-A partir de ahora, debemos tener mucho cuidado, porque estas locuras nos pueden traer problemas. Aun así no vamos a renunciar a estos momentos de gloria.

-Claro. Lo seguiremos haciendo, solo que con precauciones.

Salí en silencio del baño y pude oír como continuo cayendo el agua con la que prosiguió su baño.

En otra ocasión les cuento otra locura con mi cuñada (o con su sobrina Maite)

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