Mi Primera Vez: en un Gimnasio

Él era uno de esos hombres que tienen la polla grande y lo saben bien. Con el paquete que se abultaba en sus pantalones de deporte sabía perfectamente que llamaba las miradas de todas las mujeres.

mamada

Una vez que planificó la rutina se me llevó a cada una de las máquinas para explicarme como utilizarlas. Su presencia de macho dominante me intimidaba demasiado, yo me ponía muy nervioso y sé que se me notaba. Nuestros cuerpos, sudorosos por el ejercicio, rozaban y hasta en algunos momentos me tomaba de la cintura para marcarme la posición. Yo no aguantaba más, me moría de ganas porque me cogiera en sus brazos y me enterrara la polla ahí mismo, en medio del gimnasio, frente a todo el mundo. Comenzaba a sentir que mi agitación no era fruto del esfuerzo físico, sino de la excitación que sentía por tenerlo cerca.

penetracion

Ya casi al final de la rutina comencé a darme cuenta que había mucho contacto entre nuestros cuerpos, pero como yo estaba muy caliente no sabia si era lo suficientemente objetivo como para sacar alguna conclusión. Recién fue en la última máquina, cuando me dijo “terminamos, vamos al vestidor”. De camino al camarín ya no pude contener la excitación que se apoderaba de mi y sentía como mi polla se hacia cada vez mas grande. Él entró primero, verificó que no hubiera nadie y cerró la puerta con llave detrás mío. Cuando se volvió para mirarme ya estaba con su mano dentro del pantalón, caminó hacia mi y me sentó de un empujón en el banco del vestidor, se paró con una pierna en el banco y me puso la polla en la cara. Yo no podía salir de mi asombro, lo mire a los ojos buscando una explicación, pero lo único que me dijo fue “te gusta, no?” a lo que yo respondí que si y sin esperar un segundo la tome en mis manos. Se sentía caliente y palpitante. Era el rabo más grande que jamás había visto, debía medir como unos 20 cm . gruesa y dura me apuntaba invitándome a que me la devorara. Casi desesperadamente me la metí en la boca y comencé a mamársela desenfrenadamente, y él gemía de gusto.

primera vez Con su trozo jugoso en la boca y sus dedos metiéndose por mi culo comencé a pajearme. Enseguida le pedí que me follara. Me puso en cuatro patas me posó la punta del rabo y me embistió haciéndome suspirar de placer. Por ser la primera vez que me penetraban no sentí el dolor que esperaba, o tal vez pudo más mi excitación que el dolor mismo. A él también se lo oía muy excitado, no paraba de decirme que yo era su putita y a mi me gustaba sentirme así. No tardó nada en venirse dentro mío, fue la sensación más maravillosa y a la vez decepcionante: yo quería mas! Me dejó chorreando, se vistió y se fue: “tengo trabajo que hacer” fue todo lo que me dijo.

Por supuesto no he vuelto a ese gimnasio, pero después de varios años tengo un recuerdo muy grato de mi primera vez con mi entrenador.

Espero que les haya gustado, la próxima les contaré más de mis experiencias.

Para descargar películas de "Personal Trainers" haz click aquí .

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *