Mi Secretaria

He tenido sexo con mi secretaria en mi propia oficina.

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No se si reaccioné como es debido, pero siempre tuve buen rollo con la gente del trabajo. No me interesa destacar como mejor compañera, pero estoy atenta al bienestar del personal de mi oficina.
mi secretariaEl mes pasado fue un mes de mucho trabajo, había varias entregas importantes que hacer y muchos de nosotros trabajamos después de nuestro horario laboral. Diana es como mi mano derecha, es una chica muy servicial que siempre esta pendiente a mis requerimientos. Tiene apenas algunos meses en la empresa, por lo que es de esperar que intente agradarle a todos, especialmente a mí que soy su superior; pero este último tiempo ha tenido atenciones conmigo que podían haberme puesto al tanto de sus verdaderas intenciones.
Ayer mismo tuvimos que quedarnos hasta muy tarde trabajando en un proyecto nuevo, Diana entró a mi despacho y me preguntó si necesitaba algo porque ella estaba por irse. Le dije que tenía un poco de hambre, que pidiera algo de comer y que se podía ir tranquila. A los pocos minutos volvió a entrar en mi despacho y cerró la puerta con llave detrás de sí. Eso me llamó mucho la atención, nunca antes le había puesto llave a la puerta y yo no terminaba de entender porqué lo había hecho en esa ocasión. La miré fijo durante algunos segundos, para ver si adivinaba su intención, pero lo único que conseguí de ella fue una sonrisa y una mirada lasciva. Yo seguía sentada en mi escritorio, intentando descubrir lo que pasaba, mientras ella se acercó a mi oído y me susurró “yo te voy a dar algo bien rico para comer”.

mi secretaria lesbiana

Se sentó sobre mi escritorio, rodeándome con sus piernas mientras yo seguía sentada en la silla, inmóvil, gratamente sorprendida. Al mismo tiempo que ponía sus pies descalzos en los apoyabrazos de mi sillón, se quitaba el broche del pelo, dejándolo caer rubio y largo sobre sus hombros. La minúscula falda que llevaba no le permitía abrir sus piernas cómodamente, pero a pesar de ello pude notar que no llevaba bragas. Aunque en penumbras, vi que tenía un coñito muy apretadito. Se recostó sobre mi escritorio y con los pies arrastró mi silla aun más cerca de su coño, que ya estaba humedecido. Obsequiosa, abrió totalmente las piernas para que pudiera comerle el chocho. Mientras yo jugaba con mi lengua en su clítoris pude ver que se había desabrochado la camisa y un pecho le asomaba. Que imagen tan bella! Enseguida me subí sobre ella para besar sus pezones y con una mano seguía masturbándola. Ella estaba totalmente entregada a mí, gemía mucho y se retorcía de placer entre mis brazos y yo no podía dejar de jugar con mi lengua en su cuerpo.
mi secretariaDiana estaba muy excitada, y al sentir mis dedos penetrarla comenzó a gemir más fuerte. Entonces cogí el consolador que guardo en el cajón de mi escritorio y se lo metí hasta el fondo, y al mismo tiempo seguí lamiéndole el coño. Ella se acariciaba los pechos y yo me calentaba cada vez más mirándola, y seguía penetrándola hasta que se corrió sobre mi hoja de trabajo.
Cuando se recuperó, vi que Diana tenia intenciones de darme placer, pero muy inoportunamente, el personal de limpieza golpeó la puerta de mi despacho. Nos vestimos y nos fuimos de la oficina directamente a mi casa; pero esa es una historia que les contaré en otro momento.

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