Máquinas de Follar

Puede que no hayas visto nunca una máquina de follar (o fucking machine), pero es fácil imaginarse de que va. Los tiempos cambian y la tecnología avanza orientándose, entre otras cosas, a satisfacer nuestros instintos básicos: follar y ser follados.

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Las máquinas de follar fueron pensadas para brindar a aquellos que disfrutan del sexo en solitario, mayor autonomía. Pero muchas de ellas requieren ser utilizadas en compañía. Existen muchos tipos de máquinas, de diferentes tamaños, modelos y formas. Las hay más precarias, y por supuesto más económicas; pero también las hay muy elaboradas, pero ya, menos accesibles. Todos estos artificios cuentan con la misma particularidad: un consolador, que funciona a través de un motor, ejecutando el movimiento de penetración; característica que los distingue radicalmente de los vibradores convencionales. Además, los consoladores que están atachados a las máquinas se venden como accesorios y puedes elegir e intercambiarlos: si te van los grandes y gruesos, o los más pequeños, simples, dobles, de colores. Hay un sin fin de posibilidades.
Muchos de los catálogos de estos utilísimos artefactos los clasifican como: para principiantes, intermedios y avanzados; variando, por supuesto, la complejidad y la velocidad de penetración en cada nivel.

martillo

Comenzando por las máquinas para principiantes, podemos toparnos con artefactos muy similares a un martillo percutor… pero con una polla en el extremo. Esta es una de las máquinas que requieren ser usadas con un compañero y así incitar al morbo. También, para los recién iniciados hemos encontrado artefactos neumáticos camuflados como maletines de oficina, cajas de herramientas (esa es una buena herramienta, a que si?). Pero para los más adentrados en el tema, las máquinas de follar están insertadas en taburetes, sillas de montar y cualquier otro elemento que la fantasía permita.

maletin

Ya los usuarios avanzados pueden elegir entre diversos aparatos que se asemejan bastante a excavadoras mecánicas, ajustables a diferentes alturas, y orientaciones (hacia arriba y hacia abajo).
La variedad en la oferta es inmensa, hasta hay quienes las fabrican en casa para uso personal. Lo que si esta demostrado casi unánimemente es que quienes han probado las maquinas de follar, las compran; y es tal el placer que les provoca, que las mantienen como cualquier otro electrodoméstico.

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