Novios no; mejor amantes

A mi ex novia y a mi nos va mejor como amantes. La relación sexual cambió mucho ahora que no nos consideramos pareja, sino amigos.

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No es que ahora solo quedemos para follar; sino que hemos decidido no llevar la relación con todas las responsabilidades y exigencias del noviazgo, y ahora estamos más relajados. Nos vemos cuando nos apetece y hablamos de todo menos de problemas y mucho menos discusiones. Pero, lo mejor es cuanto ha mejorado el sexo.

Como por arte de magia ahora mi novia se ha vuelto más complaciente y abierta en el sexo. Debe ser porque ya no tiene en la cabeza la idea puritana de comportarse como una dama con su “marido”. Desde que me ve como un amante se ha desatado en ella toda la curiosidad y la libertad que no se permitía antes.

Está hecha una guarrilla; ahora me come la polla sin yo pedírselo y no tiene tantos escrúpulos con el semen. Incluso he empezado a tantearle el culito y me ha dejado. Yo creo que pronto me dejará follarla por detrás.

novia amanteLo que más me ha gustado de su cambio es que ahora me habla guarrerías. La primera vez que lo hizo le saqué las palabras yo. Estaba comiéndole el coño y ella estaba muy excitada. Llegamos al punto en el que ella quería que yo la penetrara y estaba desesperada; le acerqué mi polla para rozar su coño y ella me empujó por las caderas para que la penetrara de una vez. Le metí solo parte de mi polla y empecé a jugar metiéndola y sacándola. Ella gemía y con su mano tomó mi polla para enterrársela. Yo la miré a los ojos mientras me mantenía un poco apartado para no penetrarla y le pregunté que qué quería. Ella se sonrió, pero no dijo nada. Le enterré mi polla hasta lo profundo una vez y se la saqué. Ella cerró los ojos creyendo que ya iba a tener lo que quería; pero yo volví a contenerme y a preguntarle de nuevo qué quería. Ella se animó y me dijo: “tú sabes lo que quiero”. Le enterré mi polla con fuerza dos veces y ella suspiró. Me apretó las nalgas para empujarme hacia ella y volví a contenerme. Le dije:”quiero que me digas lo que quieres”. Y ella me respondió: “¡quiero que me folles!”. En ese momento clavé mi polla entera de un solo golpe y ella gritó. Le embestí con mucha fuerza y ella gimió muy alto. Me dijo: “así; así lo quiero” y me apretó las nalgas para empujarme con sus manos a un ritmo rápido y profundo. Yo también estaba muy excitado. Ella me abrazó fuerte y me rodeó con sus piernas, mientras sonaba la cama cuando golpeaba con la pared y mis caderas cuando golpeaban con las suyas.

Nos corrimos casi al mismo tiempo. Gritamos mucho. Ella decía mi nombre y yo el de ella. La verdad es que fue el mejor polvo que habíamos tenido en todo el tiempo que llevábamos conociéndonos.

Las mujeres son una caja de sorpresas. Hay que buscar la manera de sacar lo mejor de ellas. Yo creo que he conseguido ahora sacar de mi chica lo que no habría podido sacar con exigencias y presiones como ocurre en las parejas.

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