Penetracion Anal

Toda la vida tuve el fetiche de la penetración anal, pero a mi novia nunca se lo había pedido por temor a que me rechazara.

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Mi novia es una de esas chicas “conservadoras” y muy formales; aunque es muy caliente en la cama, no le gusta mucho innovar con posturas y “cosas raras”, como ella decía. Sabiendo como es ella yo siempre busqué saciar mi morbo de fetichista de sexo anal con otras mujeres. Pero hace un tiempo me di cuenta que si quiero tener una relación sana con mi novia, debía confesarle mis fantasías de follarla por el culo y pedirle que me ayude a concretarlas.

Siempre me sentí muy atraído a ella porque tiene un culo perfecto, de nalgas torneadas y firmes, siempre quise poder penetrarlo y correrme en él. Así es que se lo confesé y por suerte me entendió, dijo que si a mi me hacía feliz, podíamos intentarlo. El problema era que si yo quería follarle el culo como a mí me apetecía, la primera vez tenía que hacerlo bien, para que ella también lo disfrutara.

El día que lo tenía decidido, la llevé a cenar y bebimos bastante cava del caro para que ella pudiera relajarse. Luego de cenar la llevé a por unas copas a su sitio favorito, luego de beber un poco más, me di cuenta que mi chica estaba más que relajada, porque comenzó a comportarse como nunca lo hacia. Empezó a agarrarme la polla sin importarle que alguien pudiera verla, yo también la magreé un poco, pero enseguida me la llevé a casa, para continuar nuestra fiesta allí.

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Ella estaba muy desinhibida (no sabía que el alcohol tenía este efecto sobre mi novia), tanto es así, que mientras conducía, bajó a mamarme la polla. En cuanto llegamos a casa nos echamos en el sillón y comencé a hacerle caricias muy calientes para prepararla para la penetración anal. Le quité la ropa muy lentamente mientras le acariciaba y lamía los pezones, luego bajé a comerle el coño. Cuando la tenia súper entregada, bajé con la lengua un poco más acercándosela hasta el culo; y al ver que no había ninguna reacción negativa, continué.

Yo tenía la polla muy tiesa, del sólo hecho poder lamerle el culo a mi novia. Tenía muchas ganas de penetrarla, pero sabía que tenía que ir muy despacio con ella. Sabia que penetrar su ano iba a costarme trabajo, porque aun era virgen, pero eso me daba mucho más morbo. Cuando ya tenía el ano bien lubricado con mi saliva, la penetré con un dedo, muy despacio para que no sintiera dolor.

fotos sexo analElla estaba tan excitada que sus propios jugos caían hasta su culo y lo lubricaban mejor. Un dedo entró sin molestias, así es que metí dos. Yo ya no podía aguantar mis impulsos, así es que le apoyé el capullo en el culo y comencé a empujar como en las mejores películas de porno anal y ella comenzó a masturbarse. La veía muy excitada y comencé a embestirla con fuerza, ella no dejaba de tocarse y de pedir que le diera más y más.

Mientras mi chica se corría podía sentir que las contracciones de su coño repercutían en su culo y eso me excitó tanto que me corrí también, llenándole el culo de leche. Saqué la polla de su ano y me descargué en su culo y en sus nalgas, pero lo que más placer me dio fue ver que mi chica acercaba su boca a mi polla para tragársela entera y lamer por completo los restos de leche que le quedaban. Sin dudas, este fue el polvo más excitante con mi chica, que quedó tan a gusto que la he convertido en una viciosa del sexo anal.

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