Relato de una follada lésbica

Siento el aliento de ella en mi entrepierna a medida que se acerca a mi coño. Me toca levemente el clítoris con la punta de su lengua y me estremezco. Luego lame varias veces los labios de mi coño y yo siento que se humedece mi vagina profusamente.

Luego abre mi chocho, separando los labios y me lame por dentro. Siento la tersura de su lengua en mi intimidad y ella empieza un movimiento delicado de sube y baja con la punta de su lengua. Introduce sus dedos en mi vagina y me toca hasta el fondo. Yo siento como sus dedos recorren todo el largo de mi interior. Mueve sus dedos dentro de mi en forma circular y eso me llena de placer.

Deja sus dedos introducidos en mi vagina y con su boca lame la parte de atrás de mis rodillas. La sensación que esa caricia me produce la siento en mi coño como que me estuviera haciendo sexo oral.

 Me excitación sube y ella lo sabe. Ahora va hacia mis pechos y succiona mis pezones. El cambio brusco me desorienta un poco; pero disfruto la sensación. Ahora lleva sus manos a mis pechos y los acaricia al tiempo que los lame.

Ahora se acerca a mi y me abraza sutilmente. Con su rostro acaricia el mio y besa mi cuello. Serpentea sobre mi, refregando su cuerpo suavemente con el mio y mi cuerpo se eriza.

Ahora baja lamiendo todo mi cuerpo desde el pecho, pasando por el esternón y el vientre, hasta llegar a mi coño, de nuevo.

En ese momento comienza a succionar mi clítoris y lamerlo con fuerza. Introduce sus dedos de un solo golpe en mi vagina y comienza a masturbarme. Mi cuerpo se arquea por el placer y yo suspiro. Comienzo a respirar fuertemente.

Ella lame mi clítoris, lo chupa y mordisquea. Sus dedos entran y salen. Mi excitación crece. Ya estoy casi a punto de climax.

Gimo y serpenteo. Ella me enviste con sus dedos más rápidamente. Ahora roza mi clítoris con la punta de su lengua. Yo siento una oleada que sube desde mi coño hasta mi cabeza. Y exploto en gritos y gemidos; le agarro la cabeza con mis manos para que me toque con más delicadeza y me quedo derrumbada en la cama.

Ella me mira sonriente y complacida y se acuesta a mi lado.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *