Revolución Sexual Femenina

Muchas mujeres creemos que la libertad que nos permite, por ejemplo, estar leyendo este artículo ahora mismo, es gratuita… pero no! La revolución sexual femenina comenzó hace apenas algo más de 40 años, con la aparición de la píldora anticonceptiva.

sexualidad femenina

La religión, a través de “principios morales”, ha encasillado y marginado brutalmente a las mujeres mediante la represión de conductas sexuales, tales como el orgasmo femenino. Aunque resulte increíble, no teníamos siquiera derecho a eso. Pero no solamente la religión actuaba como represor, sino también la sociedad, que solamente admitía el sexo para procreación. Muy afortunadamente para nosotras, estas cosas fueron cambiando a lo largo del siglo XX. Ya en los años 50 se descubrió la existencia del “punto G” (aunque al día de hoy muchos hombres no lo hayan descubierto). También se reveló que el clítoris es el órgano sexual con mayor capacidad de estimulación y que la mujer es potencialmente multi-orgásmica (lo que en la antigüedad hubiese sido un delito que las llevara la hoguera). Pero no fue hasta los años 60 y 70, con la denominada “Revolución Sexual”, que no solamente la sexualidad femenina, sino la de la humanidad, ha dado un giro muy importante. A partir de esto, la conducta sexual de las mujeres se tornó mucho más participativa, pudiendo tomar la iniciativa y ejercitar nuevas técnicas para dar y recibir placer. Temas como la pérdida de la virginidad, la masturbación femenina y las fantasías sexuales, entre otros, siguen siendo tabú, pero se nos están permitidas. Y aunque hoy en día se clame la igualdad de derechos en lo que a la sexualidad respecta, entre hombres y mujeres podemos encontrarnos con grandes diferencias, por ejemplo: si una mujer que se acuesta con muchos hombres es una zorra, pero un hombre que se lleva a la cama todo lo que tenga vagina es un galán. Asimismo, las mujeres, al gozar de una pseudo-libertad sexual, tenemos frente un abanico de opciones y decisiones que antes no se nos permitía siquiera pensar. Por ejemplo, decidir sobre nuestro cuerpo, aumentarnos el busto, tomar anticonceptivos, e incluso ser promiscuas! Y ya en estos últimos años, la liberación sexual femenina se ha visto mucho más librada con la llegada de Internet a nuestras vidas. Las relaciones sexuales cibernéticas han ampliado el espectro de relaciones y permiten contactos más casuales también para las mujeres. Sexo y porno, que siempre fueron cuestiones de hombres, ahora están entrando en terreno femenino: relatos eróticos para mujeres, películas porno y un sin fin de productos de sexshop, son de uso exclusivo del “sexo débil”, que por cierto… de débil tiene cada vez menos.

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