Sesión masturbatoria

Mi vecina está muy buena. Ella lo sabe. Lo que no sabe es cuanto me gusta.

Me imaginé que hablaba con su novio; porque sus gestos eran muy coquetos y su risa muy sonora. Ahora le veo ponerse boca arriba y acariciar su cuerpo por encima del camisón. Levanta su pierna izquierda y acaricia su muslo.

Debe estar jugando con su novio a la “línea caliente”; porque la veo poner el móvil sobre la cama y seguir hablando como si usara el “manos libres”. Hace un gesto como si estuviera esperando instrucciones y sonriendo se toca las tetas. Yo me enciendo; imaginando el juego que está jugando ella y me pregunto hasta donde llegará.

La cosa se pone interesante. Ella se inspira. Saca una teta de su camisón (¡que melones!); la toma con sus manos y la acerca a su boca. Saca su lengua y lame su pezón. Hace lo mismo con la otra y luego alterna entre las dos. Se las apreta. Oprime sus pezones. Se excita mucho. Dice algo que desafortunadamente no puedo oir.

 

 

Ahora baja sus manos por sus costados; se acaricia la barriga y acaricia su pubis. Yo casi abría la ventana para meterme en su cama; cuando la vi introducir un dedo en su vagina y arquear su cuerpo hacia arriba.

Con una mano tocaba su coño y con la otra llevaba de nuevo una teta a su boca. Lamía su pezón como una gatita tomando leche; mientras hacia girar su dedo medio lentamente sobre su clítoris.

La veo cerrar los ojos y poner la cara de lado; hacia donde tenía puesto el móvil sobre la cama. Entierra ahora dos dedos en su vagina y serpentea. Mientras entierra sus dedos de una mano; con la otra acaricia su clítoris.

 Yo quería hacerme una paja; pero me pareció demasiado pervertido. Ahora escucho un gemido. Debe estar gimiendo muy alto; porque antes no escuchaba nada. Levanta sus caderas como poseída. Entierra sus dedos con más fuerza y serpentea con ímpetu. Hace unos movimientos que le partirían la polla a cualquiera. Las piernas le tiemblan. Grita. Convulsiona y cae rendida. Yo me corrí sin tocarme. No aguanté.

La veo pasar su lengua por los labios; como si estuviera saboreándose. Se ríe y le dice algo al teléfono. Termina la llamada y se queda tumbada acariciándose extasiada.

Yo tengo que irme a mi casa a ducharme y cambiarme de ropa.

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