Sexo en la playa

Entramos en confianza rápidamente y quedamos. Me pasé un rato con él en un bar y al despedirnos me besó. Casi me desmayo. No sé porque me pasó eso. Me quedé muy nerviosa; pero con muchas ganas de volver a verle.

Una noche me escapé hasta la ciudad donde vivía él y nos fuimos a la playa. Estuvimos hablando sentados sobre una piedra; donde chocaban las olas cerca. En un momento él me besó de nuevo y volví a perder el control de mi cuerpo. Me perdí en el beso y pronto me quitó la camiseta y empezó a besarme las tetas. Yo me dejé llevar. Sentía que él también se perdía conmigo en el momento que estábamos viviendo.

En eso estábamos cuando él me volteó bruscamente para que le diera la espalda, me apretó los pechos fuertemente y luego bajó su mano hasta mi entrepierna. Yo no respondía de mi. Estaba muy excitada. Solté un gritito de sorpresa y me pegué a él. Él me bajó el pantalón de un tirón y me penetró de una vez. Todo mi cuerpo temblaba y lo sentía tomándome por las caderas; haciendo golpear mis nalgas contra él con fuerza. Tuve un orgasmo casi en seguida. Había despertado mi sexualidad de golpe; después de tanto tiempo, y no podía creer que me sintiera así con ese chico que a penas conocía. Mis piernas no respondían; casi no podía sostenerme de pie. Le susurré, casi sin aliento: “No puedo moverme” y él me soltó.

Yo no caí en cuenta de cuanto tiempo habíamos estado haciendo eso; pero él me contó que también se había sentido increíblemente. Que había terminado una vez; pero que su erección no había bajado y siguió dentro de mi hasta que yo no pude más.

Lo que pasó después de eso es una historia de amor y desamor que no viene a cuento.

Solo quería contarles esa experiencia.

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