Sexo Lesbico con Mujeres Maduras

La amiga en la que más confiaba, me introdujo en el mundo lesbico y disfrutamos como mujeres lesbianas.

sexo mujeres lesbianas

fotos de lesbianas
Ya casi en los cuarenta y con dolorosas relaciones a cuesta, me di cuenta que las cosas no estaban planteadas en mi vida como debían. Mi última relación había fracasado mucho más que cualquiera de las otras y realmente estaba a punto de darme por vencida en el amor cuando conocí a Tere.

Tere me ofreció su amistad en el momento de mi vida en el que más necesitaba un apoyo y fue muy paciente conmigo hasta el momento en el que creyó oportuno confesarme el profundo deseo sexual que sentía hacia mi. Lejos de parecerme algo extraño o repulsivo, lo sentí natural, como algo que tenía que ser así y no podía ser de otra manera. Sin darme cuenta yo también me sentía muy atraída, pero no sabía como expresarlo.

Nunca voy a poder olvidar como fue esa primera vez que estuvimos juntas, manteniendo sexo como dos mujeres lesbianas. Yo estaba muy deprimida y decepcionada por un hombre, y ella intentó consolarme; se acercó a mí y comenzó a acariciarme y a tocarme. Yo estaba muy tímida y no supe como reaccionar, pero ella me llevó muy bien. Mi cabeza buscaba una explicación de lo que estaba pasando, pero en su lugar Tere siguió tocándome y yo lo permití. Me besó muy profundo mientras acariciaba mis pechos, desabrochó mi camisa y mi sujetador, comenzó a lamer mis pezones. Se sentía muy suave y me sorprendió la rapidez con que supo interpretar mis caras y mis gemidos.

mujeres lesbianas

Yo estaba muy excitada y enseguida puso sus manos en mi coño. Yo ya no pensaba en lo que estaba pasando, y comencé a disfrutar sin prejuicios. Me recostó sobre el sillón, me quitó la falda, puso a un lado mis bragas y con su lengua separó los labios de mi coño. Comenzó a lamer mi clítoris muy lentamente, en el punto exacto y con la intensidad justa, haciendo presión en los lugares donde me daba más placer.

Yo estaba encantada que por fin alguien pudiera tocarme donde más me gusta, sin necesidad de tener que dar “direcciones”. Ella me tocaba exactamente donde a mi me excitaba más; y mientras me lamía, introducía sus dedos en mi coño húmedo. Yo no hacia más que recibir placer y retorcerme en el sillón gimiendo y jadeando muy excitada.

sexo lesbianasNo se en qué momento exacto, sacó de su bolso un enorme consolador y lo comenzó a frotar entre los labios de mi chocho, para luego introducirlo en mi vagina. Mientras lo metía, seguía lamiendo y mordisqueando mi clítoris, y eso me ponía muy caliente. Mientras Tere seguía penetrándome con el consolador, se acercó a mi oído y me dijo muy bajito que me corriera cuando quisiera. Y así lo hice, no pude aguantar tanto placer y me corrí ahí mismo.

Tuve el orgasmo más intenso y más largo que jamás había tenido. Y aunque ella no se corrió conmigo, supe que lo había disfrutado tanto como yo. No me han dejado de gustar los hombres, pero ahora que he tenido la experiencia, puedo asegurar que el sexo con mujeres lesbianas se disfruta desde otro plano, con mucha más intensidad. Eso de que “ningún hombre conoce el cuerpo de una mujer, como otra mujer” es cierto…

 

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *