Soy Lesbiana y Adicta a las Tetas

Soy adicta a las tetas, lo confieso, no puedo estar con una mujer si no tiene mas de 100 de sujetador, me excita chuparlos y apretarlos dentro de mis manos, suaves y delicadas.

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sexo chicas lesbianasHace unos días me senté a tomarme un café en un bar del centro, cuando vino la camarera, no se imaginan que tenía para mí… siiiiiiii unos enormes pechos y una camiseta con un escote que me dejaba ver hasta lo más profundo de sus turgentes tetas. No pude evitar mirarla y ella se dio cuenta, se miró el escote y luego a mi, sonrió y muy descarada me preguntó si me gustaban…

Yo esperaba tener una conversación de mujeres, como las que suelen tener las mujeres, cuando no se dan cuenta que estoy deseando apretar sus pechos y no compadeciéndome de los dolores de espalda que una tetotas como esas deben causar. Pero no, ella no me miró de esa manera, sabía que la imagen en mi cabeza eran sus tetas en mi boca. No podía dejar pasar esta oportunidad y obviamente respondí la mejor cara de pajera que podría haberme salido en ese momento… “si… son las mas hermosas tetas que vi en mi vida”… se rió soltando una carcajada y diciéndome “pues entonces mira, cuando me vaya, que mi culo también esta para morder”. Y así era! el área que cubría ese hermoso culito respingón era para apretarlo con las dos manos.

Las cosas pasan por algo, y a ese hembra me tenía que montar yo. Fui adentro buscándola, pero al llegar al mostrador estaba ella esperándome con sus tetas apoyadas sobre el: sobresalían unos 15 centímetros y con el escote que tenía parecía que estaban por salirse… “que hermosas tetas… te las chuparía todas”, se rió nuevamente y fue cuando me di la vuelta y sin llegar a entrar dentro de la barra ella ya estaba esperándome, estaba sobre un escalón y me quedaban las tetas justo en la cara, subí las manos, acerqué mi cara y se las cogí. Las apreté y se sentían firmes y suaves, estaban tan duras que se salían de esa camiseta tan escotada que tenía… “quita!” me dijo, mientras yo sentía que mis jugos comenzaban a salirse de mis bragas. Me llevó al baño del bar y metió la mano dentro de mi pantalón, y la sacó completamente mojada. Luego se abrió el escote y se quitó el sujetador. Quedaron ante mí dos enormes pechos con sus pezones en punta, señalándome, indicándome lo que debía hacer. Enseguida los metí en mi boca y comencé a saborearlos.

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Mientras mordisqueaba sus pezones, metí una de mis manos dentro de mi pantalón y empecé a tocarme. Ella hizo lo mismo con su coño, pero yo no podía apartar mi boca de sus tetas. Tenía los pezones muy duros y no paraba de gemir, tan fuerte que desde afuera seguramente nos oían. No tardó en entrar al servicio la encargada del bar, llamándola por su nombre. La adrenalina era tal que nos vinimos las dos a la vez.

Estábamos muy agitadas y la encargada estaba por echar la puerta abajo, pero ella me cogió de la cabeza y puso mi cara sobre sus tetas y cuando termine me dio un profundo y pargo beso y al acabar me dijo “el café esta pagado”.

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