Átame!: Qué es el Bondage?

Todos hemos oído hablar del “Bondage” en algún momento de nuestras vidas, sólo que ni siquiera lo sabíamos.

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Porqué nos gusta que nos aten? Aunque no nos consideremos amantes del sado, muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas jugamos a “atarnos a la cama”, y sólo eso nos hace practicantes de una forma de Bondage.

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A algunas personas puede resultarles muy excitante el papel que juega la dominación que forma parte de las ataduras. El abandono erótico y el sentirse a merced de las fantasías de otra persona, en algunos; y para otros, el poder que representa tener total responsabilidad sobre el placer sexual del compañero, son algunos de los motivos del Bondage. A quienes les pongan a cien los juegos de sumisión, los roles de “amo” y “esclavo”, también se verán atrapados por esta práctica. A otras personas lo que les atrae de esta técnica son las sensaciones físicas que producen las ataduras: la imposibilidad de moverse, la presión de las cuerdas, e incluso el roce que provocan sobre la piel al ejercer fuerza sobre ellas.

Dentro de la práctica del Boundage, como en toda relación, hay roles de actividad y pasividad. Los roles pueden alternarse, pero esta relación sobre todas las cosas, tiene que tener una gran reciprocidad: la confianza. Una gran responsabilidad recae sobre la persona que ata, dado que la persona atada (por consentimiento mutuo) se ve totalmente indefensa.

Es muy importante que exista un consentimiento mutuo para realizar esta práctica y que el que juegue un rol activo este muy atento a las necesidades del pasivo, para que ninguno deje de disfrutar. Igualmente, para evitar cualquier tipo de consecuencia indeseada dentro de esta práctica, se siguen una serie de “códigos”, dentro de los cuales reproducimos los más importantes: no dejar nunca sola a una persona atada, no pasar jamás una soga alrededor del cuello, siempre tener al alcance de la mano un par de tijeras para liberar al atado rápidamente, no utilizar nunca nudos corredizos, tener siempre en cuenta que la complejidad de las ataduras es directamente proporcional a la experiencia que tenga el atador.esposas Lo más importante en cuanto a seguridad es siempre consensuar una “palabra segura”, porque palabras como “basta”, “para”, “me duele” o “no aguanto mas” forman parte del “juego” y no tendrán un significado literal; palabras para detener la sesión pueden ser “patata” o “circo” que no pueden tomarse en sentido ambiguo.

Hemos visto que el Bondage es una práctica compleja, pero que puede bajarse a la realidad de cualquiera (siempre que se tomen las medidas de precaución necesarias). Muchas de las fantasías colectivas incluyen, en alguna medida, esta técnica; y, las llevemos a los niveles superiores de complejidad o lo dejemos en un par de esposas en la mesas de dormir, a todos nos pone en la misma bolsa.

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