Una pareja gay en mi casa

Yo vivía como el típico hombre soltero y mujeriego, hasta que una pareja gay se mudó a vivir conmigo.

Al principio todo iba bien. Yo llevaba a mis amigas a casa con la seguridad de que no iban a quitármelas en mi propia casa.

A veces me incomodaban un poco los ruidos que hacían mis compañeros de piso por las noches; pero después me acostumbré.

Un día, estando en la cocina todos, empezaron ellos a bromear conmigo sobre mis visitas femeninas y a hablar de mis dotes amatorias; que deducían por los gritos y ruidos que escuchaban durante mis noches de pasión. Yo comenté lo de sus ruidos frecuentes y nos divertimos contando chistes sobre la situación.

Uno de ellos me preguntó si me incomodaba oírlos; a lo cual respondí sinceramente que ya me había acostumbrado. Después me preguntó si me acostumbraría a verlos besarse y se besaron en frente mio. El cuadro no me incomodó.

Otro día entré a casa y encontré a uno haciéndole una mamada al otro en el salón. El momento fue un poco incómodo; pero yo me sentí excitado por la situación.

Otro día nos sentamos los tres en el sofá a ver la tele y ellos propusieron ver una peli porno. Me animé y nos dispusimos a verla. Lo que yo no sabía es que era una película porno gay.

Sorpresivamente reaccioné ante la peli como si estuviera viendo una de las que acostumbraba, y mis amigos lo notaron. Uno de ellos se atrevió a tocarme y bromeó sobre el asunto. En seguida se miraron con complicidad y me ofrecieron comerme la polla entre los dos. Dijeron que, si obviaba que eran unos hombres; pues podía disfrutar mucho de lo que harían.

Me puse un poco nervioso, pero me excité y me dejé hacer. Tenía en frente a mis dos zorras con aspecto de hombre, que me daban un placer que no me había dado una chica antes. Si que sabían lo que estaban haciendo. Se turnaron mi polla en sus bocas. Uno chupaba mi polla mientras el otro me lamía los huevos. Mi polla no dejo un minuto de ser succionada por una boca u otra con controlada presión. Cuando terminé compartieron la leche en un beso.

Cuando todo terminó les dije que había estado bien. Que sin duda sabían comer una polla como no lo hacía una chica. Pero que igual me quedaba con los chochitos húmedos y calientes.

No sé si después de eso amplíe mi grupo de citas. Ya lo veré.

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