Una relación SM

Descubrí que en nuestra relación prevalecía el sadismo y el masoquismo. 

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Lo cierto es que mi última experiencia sexual fue de ese tipo. La chica deseaba ser humillada; por mucho que luché contra mi naturaleza caballeresca, la única forma de hacerla feliz era esa.

 

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Al poco tiempo de comenzar la relación empezamos a tener discusiones. Discusiones por nada. Yo creí que era producto de una mala experiencia pasada; pero después fui dándome cuenta de que ella las provocaba para que yo la maltratara, como en una autentica relación SM amateur.

No suelo discutir con las mujeres; soy más bien del tipo apacible; pero esta mujer me sacaba de tal forma de mis casillas que terminaba yo haciendo algo que sabia iba a desagradarle para mantenerla controlada. Pude notar que ella sufría con lo que yo hacía, lloraba, se lamentaba y luego venía muy mansa a buscarme de nuevo. Es decir; jugaba al papel de víctima.

La cosa se hizo crónica; las discusiones eran cada vez más frecuentes y ella me atacaba con más fuerza; lo que hacía que yo también me defendiera con más fuerza. Empezamos a llevar un juego de manipulación infligiendo culpa. Yo nunca había tenido una relación así; de modo que no me daba cuenta de lo que estaba pasando y del daño que estábamos haciéndonos.

La situación se llevó a la intimidad de la cama. Ella se ponía casi frígida y yo empecé a aburrirme del sexo con ella. Por supuesto; cuando le decía que teníamos un problema, me decía que era que yo terminaba muy rápido, que a ella no le iban las cosas que a mi me gustaban y que el sexo no tenía que ser tan importante en una pareja.

A todas estas ya no sabía yo como hablar con ella sobre nada y la relación se hizo insoportable. Empezamos a menospreciarnos y a jugar con la culpa. Ella asumió el papel de víctima y yo me di cuenta de que ese era su juego: hacerme parecer el malo de la película.

 fotos bdsmUna noche me acerqué a ella queriendo sexo y me rechazó con asco. Me desbordé de rabia y empecé a insultarla, a desdeñarla y a menospreciarla. Ella rompió en llanto y yo me sentí muy mal. Me acerqué a consolarla y la abracé. Ella se puso como una niña entre mis brazos y yo la besé. Ella se excitó muchísimo y comenzó a besarme con frenesí. Nos quitamos la ropa desesperadamente y tuvimos el sexo más apasionado que hubiéramos tenido en toda la relación. Ella quedó feliz después que terminamos; pero yo quedé muy asustado. Me di cuenta de que estaba metido en una relación enfermiza que en algún momento iba a pasarse de la raya y yo tenía las de perder.

Después de eso me dispuse a abandonar a la chica. Aproveché una discusión que tuvimos en la que ella me planteó separarnos y no la busqué más. Así quedamos como que ella me dejó y que yo solo respeté su decisión. A mi el sado maso gratis no me va…

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